OPINIÓN. Tribuna abierta. Por Saturnino Moreno y Paco Puche
Técnico en Medio Ambiente. Librero y ecologista


guadalmedina02.jpg14/02/11. Opinión. Tratar al Guadalmedina como un río o asegurar a la ciudad. Estas son las dos propuestas que plantean el técnico en Medio Ambiente Saturnino Moreno y el librero y ecologista Paco Puche en este artículo conjunto que publica hoy EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com...

OPINIÓN. Tribuna abierta. Por Saturnino Moreno y Paco Puche
Técnico en Medio Ambiente. Librero y ecologista

guadalmedina02.jpg14/02/11. Opinión. Tratar al Guadalmedina como un río o asegurar a la ciudad. Estas son las dos propuestas que plantean el técnico en Medio Ambiente Saturnino Moreno y el librero y ecologista Paco Puche en este artículo conjunto que publica hoy EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Según estos expertos, en el debate generado en Málaga en las últimas semanas sobre el futuro del Guadalmedina “lo que más llama la atención es que dos temas de especial relevancia estén casi completamente ausentes de dicho debate: uno, el cambio climático y otro, el riesgo de un colapso de la presa del Limonero”.

Guadalmedina, el río de la ciudad. Estado de la cuestión

EL debate actual sobre el Guadalmedina, el “río de la ciudad”, avivado a partir del informe del CEDEX, se ha concentrado en los pasados días 23 y 25 de enero en los periódicos Málaga Hoy, Sur y EL OBSERVADOR.

LO que más llama la atención es que dos temas de especial relevancia estén casi completamente ausentes de dicho debate: uno, el cambio climático y otro, el riesgo de un colapso de la presa del Limonero.

LAS actuales inundaciones de Australia y Brasil –unas de las mayores de los últimos cien años según la OMM, por el fenómeno de la ‘La Niña’-  y las del pasado mes de agosto en Pakistán –el peor desastre natural de su historia que ha afectado a 20 millones de personas- nos deberían alarmar por el hecho de que los comportamientos atmosféricos están cambiando y los fenómenos extremos se multiplican. Fruto o no del cambio climático, lo cierto es que así se manifestará el temido cambio del clima.
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LA Academia Malagueña de Ciencias1, en unas jornadas celebradas en junio del 2000, concluía que “no se conoce ningún otro caso de una ciudad de 600.000 habitantes, que, justo en el límite superior de su casco urbano... tenga una presa de tal magnitud. Con el agravante de que el 56% de su cuenca presenta un estado erosivo declarado como muy grave”. Sin decirlo, nos alertaba del riesgo de la presa del Limonero.

PERO a decir verdad, uno de estos temas ha sido abordado con contundencia en la  zona      de comentarios de Málaga Hoy, el día de la encuesta a los 100 próceres malagueños. Ignacio Trillo, ex delegado de Medio Ambiente y frustrado candidato a la alcaldía de Málaga, decía con toda claridad: “Si el debate se plantea a nivel político o sobre infundados símiles con Granada, Almería, Valencia o Niza, sin conocer su cuenca, tan extensa y orográficamente accidentada, con precipitaciones intensas y acíclicas sobre desnudos suelos, acarreos de sólidos, arroyos que vierten aguas abajo a los embalses… haremos ficción o la frivolidad de plantear soluciones que sitúan a 300.000 malagueños en riesgo extremo (el subrayado es nuestro). Póngase eso sobre la mesa y a partir de ahí soluciones de rigor”.

TAMBIÉN J.M. Calvo, ex comisario de Aguas de la ex Confederación Hidrográfica, en la contestación nº 63 al mismo periódico, decía aquello tan enigmático de que “si se emplea un poco de sentido común el río no se debe cubrir ni en broma porque sería un acto de terrorismo a largo plazo” (el subrayado es nuestro).

RAFAEL Yus, en EL OBSERVADOR, sí que nos recuerda que “la conversión del río en potente eje de tráfico rodado elevaría la temperatura media de la ciudad 2-3 ºC en lugar de luchar o mitigar el cambio climático”, y también que “el río Guadalmedina sigue siendo un río violento, torrencial y por muchas presas que le pongan río arriba, seguirá revistiendo una extrema peligrosidad”, por eso lo prioritario, sigue diciendo, “para disminuir su peligrosidad (es) la forestación de la margen derecha”.

EL ingeniero Alba, en el diario Sur, muestra su preocupación pidiendo que se deje casi vacío el vaso del embalse, que se aumenten los desagües de fondo y proponiendo pequeños trasvases al río Campanillas, “para no jugártela a una sola carta”. ¿Jugarse qué?

POR último, lo que se ha traslucido del informe del CEDEX es que su máxima preocupación es la presa cerca de la ciudad, su posible y probable colapso y las futuras avenidas catastróficas. Por ello ha jugado con la cifra de 800 m3/segundo para la que no está diseñado el encauzamiento. Y lo que realmente propone son medidas de seguridad: derivar-trasvasar parte del caudal, gestión del vaso- suponemos en el sentido de dejarlo casi vacío-  y, obviamente, ensanchar el cauce desde la presa hasta la desembocadura.

ESTA preocupación por la seguridad es antigua, porque algunas presas se caen y los efectos son terribles. Por ello, el Subdirector General de Proyectos y Obras Hidráulicas, declaraba en las II Jornadas de Presas celebradas en Sevilla, en 1988, que “el efecto de la rotura (de una presa) será tanto más desastroso cuanto más cerca esté de la presa la zona inundable... y en todo caso conviene considerar que los embalses destinados a control de inundaciones deben estar vacíos”.

Los resultados de las consultas en los periódicos reseñados

EL total de contestaciones y opiniones, incluyendo al CEDEX, sobre el futuro del Guadalmedina, han sido de 134 (105 en Málaga Hoy, 27 en Sur y una en EL OBSERVADOR)

LOS encuestados son en su mayoría hombres. Solo hay 16 mujeres (más unas pocas más  que en los comentarios, que son 28, están bajo seudónimo).

EN su mayoría son “notables” (directores/as, presidentes/as, técnicos/as y profesionales de alto nivel, etc.) y muy poco pueblo llano, que también tiene cosas que decir.

LA tabulación de estos resultados se ha hecho teniendo en cuenta la dificultad y discrecionalidad de traducir respuestas abiertas y cualitativas a ítems concretos y a cuantificarlos. No se trata pues de una encuesta representativa, aunque sí muy significativa.

LOS resultados se recogen en la siguiente tabla:

Soluciones

Número de defensores

Observaciones *

 

Total    y    porcentaje

 

1. Almería (Granada…)

46                34.3%

Embovedar

2. Valencia ( Monterrey)

25                18.6%

Trasvase de caudal o desviación del río

3.Parque fluvial

16                11.9 %

Naturalizar el río con usos ciudadanos. No desvío, no bóveda.

4. Dejarlo en paz

7                     5.5%

Reforestación y autorregeneración

5. Seguridad de la presa y del río

10                    7.4%

Informe Cedex: aliviaderos, derivación, gestión del vaso y encauzamiento

6. En manos de técnicos

12                    10%

Que decidan ellos, y traer a  los mejores

7. Que decida el pueblo

7(más alcalde)  5.9%

referéndum

8. Símbolo fundancional de la ciudad

3                      2.2%

No se toca el patrimonio, se restaura y conserva

9. Cicatriz,  separa…

13                    9.7%

Es un problema, se cierra. s

10. Reforestación urgente

7                      5.2%

Prioridad

*La suma total da más de los 134 encuestados porque algunas respuestas están recogidas en más de un apartado.

LA mayoría (53%) opta por desnaturalizar el río (embovedado y modelo Valencia, que implica derivarlo completamente, incluyendo los arroyos de la ciudad).

UN 17,5% prefiere su renaturalización, bien de manera más intervencionista o bien dejándolo en paz, al menos de momento. Esta opción, hay que decirlo, coincide con lo que la Directiva Marco de Agua exige que se haga con todos y cada uno de los ríos de Europa, prescripción de obligado cumplimiento aunque en las encuestas solo haya sido invocada una sola vez. ¿Ignorancia o pasotismo del estado derecho?

LA seguridad preocupa al menos al 7,4% y, en algunos casos cualitativos, ya lo hemos visto, que de manera profunda.

RELATIVO a la memoria histórica, vemos que está mas arraigada la metáfora de la cicatriz que la del río como hito fundacional de la ciudad: el 9,7% lo ve como problema y 2,2% lo declara patrimonio a conservar.

EL énfasis en la reforestación de la margen derecha es mantenido por el 5,2% de los encuestados.

POR último, sobre quién debe decidir su futuro, las respuestas se reparten entre el 10%   que dice que se entregue a los mejores técnicos que ellos nos iluminarán con sus propuestas, y  un 5,9% (con el alcalde a la cabeza) que propone un referéndum.

¿Qué hacer?

SI unimos las propuestas que ya hicimos desde esta revista2, a las que enviamos3 los autores de este trabajo al CEDEX para que las tuviesen en cuanta a la hora de su esperado Informe, y a las varias aportaciones  recogidas  en la encuesta que comentamos, especialmente a las de Rafael Yus con la que nos identificamos en su mayoría, podemos establecer el siguiente cuadro de soluciones:

El Guadalmedina en paz con la ciudad

 Ideas: tres ejes

           

Qué hacer

Por qué

Valores

Principios

Coste económico


         

              1

 

Río de la ciudad

            = Guadalmedina

1. Considerarlo un hito esencial de la ciudad,

No una herida o cicatriz

Ahí se funda la ciudad, porque existe el río

Históricos, patrimoniales, simbólicos,

linguísticos

Identitario

Sin coste

 

 
   


             2

 

 

Río en la ciudad

2. Recuperarlo como río.

3.ampliar y abrir desagües presa

4.Dejar pasar el agua de la presa

5.Restaurar las riberas

6.Uso ciudadano

Dar más seguridad a la presa del Limonero:

impide la colmatación

Estar preparados para una avenida imprevista

Lo exige la Ley

 

Ambientales

Paisajísticos

Legales

Ciudadanos educativos

De seguridad

Precaución

Costes necesarios y asumibles


            3

 

Todo el río

7.Reforestar toda la cuenca con urgencia

8. controlar los vertidos

 

 

Es la mejor garantía para la defensa de la ciudad

Seguridad,

Ambientales, lucha contra el cambio climático

Biomimético

o de imitar a la naturaleza

Costes imprescindi-

bles

LA visión que recoge el cuadro es, obviamente, una consideración holística del río, el río como un todo, como ecosistema que es. No podemos separar a cualquier efecto lo que pasa arriba con lo que pasa abajo, lo que ocurre en su cuenca con lo que discurre por el cauce, el comportamiento torrencial con el estado de sus laderas y  márgenes. Un río es la síntesis de su cuenca, un holograma en la que una parte contiene al todo, un termómetro de cómo nos manejamos con el territorio. En fin, un escaparate de cómo somos como pueblo.

COMO se ve en la tabla, las propuestas contienen historia, patrimonio, inseguridad, paisaje, diálogo, naturaleza, amor y odio. Estamos imbricados con nuestros orígenes y con el fluir del río, que es el de nuestra vida como sociedad. Es la metáfora manriqueña de la vida como un río.

Pero, ¿el Guadalmedina es un río?

HAY que abrir un paréntesis y contestar a la pregunta de que si el Guadalmedina es un río, que desde el alcalde hasta el ingeniero Alba es contestada negativamente. Luego, “muerto el perro se acabó la rabia”. ¿De que hablamos cuando decimos el “río Guadalmedina”? ¿Y en qué estaban pensando muchos de nuestros ancestros para ponerle ese nombre y mantenerlo?

EN los artículos recordados más arriba manteníamos con toda precisión, en palabras del profesor Ollero4, especialistas en sistemas fluviales, que: “hay que comenzar, aunque parezca muy básico, rebatiendo esa desafortunada definición de ‘río’, que se hizo popular en los viejos libros escolares, como “corriente continua de agua”, visión estática absolutamente falsa. Nada más lejos de la realidad: un río es mucho más complejo que una simple corriente de agua, y por otra parte esa corriente nunca es continua, ya que presenta un claro dinamismo en el espacio y en el tiempo, fluctúa, sufre crecidas y estiajes, y puede dejar de llevar agua durante periodos prolongados de tiempo sin que por ello deje de ser ese sistema que llamamos río”.

POR ello, añade, “los ríos  son sistemas naturales enormemente dinámicos y complejos. Su principal función es el transporte de agua, sedimentos y nutrientes, pero además conforman espacios lineales de gran valor ecológico, paisajístico y territorial, auténticos corredores que enlazan montañas y tierras bajas. Por lo tanto la red fluvial -los ríos o sistemas fluviales- constituye un elemento clave en la dinámica ambiental y en la planificación territorial”.

APLICADO al Guadalmedina, decimos que el sujeto con tal apellido es un río. Precisamente el “río de la ciudad” cuyas características son las siguientes:

SE sitúa entre las cuencas de los ríos Vélez y Guadalhorce tiene una superficie de 180 Km2, nace al pie del Cerro de la Cruz a una altitud de 1.360 metros en la Sierra de Camarolos a partir de una surgencia kárstica, su recorrido es de unos 50 Km. Corresponde a un curso fluvial de régimen pluvial subtropical mediterráneo, con dinámica torrencial caracterizado por un caudal ecológico variable, formando parte de uno de espacios ecológicos más frágiles y valiosos como son las ramblas. El Guadalmedina organiza la red de drenaje de los Montes de Málaga. Sus 6 kilómetros finales discurren como tramo urbano de la ciudad de Málaga, desde la presa del Limonero hasta su desembocadura en el mediterráneo mar de Alborán, en cuyo lecho de inundación se estableció el Puerto de Málaga. En este recorrido el río actuó a modo de línea de fijación urbana hasta que ésta cedió creándose, principalmente por la presión constructora, el cinturón de expansión occidental.

CERRAMOS el paréntesis.

Orden de prioridades

LAS propuestas del cuadro anterior para pacificar al río podrían resumirse en dos:

1) Tratar al Guadelmedina como un río,

2) Asegurar a la ciudad, que desafortunadamente para ella ha ocupado su llanura de inundación y, lo que es peor, le ha infligido una serie de agresiones históricas desforestación, vertidos, encauzamiento, etc.) que ahora, a modo de Némesis fluvial, como una venganza de la diosa, le devuelve el daño problematizando su existencia.

PARA acudir a ambos requerimientos hay una acción a emprender de manera prioritaria, urgente, decidida y sin discusión: la de reforestar completamente la cuenca. Tan sencillo, barato, obvio como esto. Cualquier otra actuación será estéril si no se acomete ésta,  y como  tarda tiempo en producir sus efectos (según José Ángel Carrera en menos de veinte años ya produce parte de los efectos de defensa de la ciudad y de retención de materiales sueltos en caso de avenidas) hay que empezar ¡ya! Como subraya Rafael Yus “ahora no toca hablar de la parte urbana del Guadalmedina, sino aportar TODOS por la forestación de la margen derecha de este río”.

Y hay que traer a colación las palabras del ya fallecido Rafael González Andréu, después de los desastres de 1989:

“SERÍA interesante la reforestación, oigo decir, y me parece una grave desviación conceptual. La reforestación no es algo interesante, ni una solución alternativa, es, se quiera o no, la solución. Pero obsérvese  que inmediatamente que existe un desastre como el pasado se empieza a hablar de entubar, de levantar muros, de hacer presas. Todo esto está muy bien ¿pero cómo no se comprende que al menor arrastre los tubos serán cegados, los muros saltados y las presas con el tiempo colmatadas...? Insisto no es el agua clara la que  produce los daños en las inundaciones, son los lodos, piedras y demás materiales sólidos que la acompañan?”.

¿NO será la hora de aplicar la sabia frase de Einstein, que colgaba hace unos años ostentosamente de la fachada del Teatro Cervantes, que nos recuerda que sólo los tontos piensan soluciones más grandes, complejas y violentas y que el genio y el valor están, precisamente, en las soluciones contrarias, es decir en las pequeñas, sencillas y no violentas? ¿Qué más no es mejor?

SI tomamos el cuadro y se nos permite relatar un orden de prioridades, en la columna del “qué hacer” diríamos que el siguiente:

7.  Reforestar toda la cuenca con urgencia

4. Dejar los desagües de fondo abiertos que discurra el agua por el río

3. Ampliar los desagües de fondo

1. Considerar el río como un hito histórico y patrimonial de la ciudad

2,5, y 6: Recuperarlo como río en la ciudad y usarlo con respeto

8. Controlar los vertidos.

Y este programa mínimo, en este orden de prioridades, cuesta muy poco económicamente, y debería ser el programa de máximos, salvo que el cambio climático y las incertidumbres que despierta exigieran otras actuaciones de defensa en el futuro.

¿QUIÉN decide todo esto? El ayuntamiento en pleno o la ciudadanía a través de un referéndum. Ambas son las dos únicas formas democráticas que tenemos a nuestro alcance. Ambas han sido contempladas en las intervenciones que comentamos.

NOS inclinamos por el referéndum. Pero naturalmente, previa debate prolongado, público e informado. E igualmente, contemplando que en las dos opciones haya un máximo de seguridad ante un posible colapso de la presa y que se cumpla la Directiva Marco de Agua que exige devolver a todos los ríos a su estado más próximo al original posible (con caudales ecológicos, vegetación de ribera, conectividad en las tres direcciones, etc.). No podemos ir contra las leyes  establecidas ni contra nuestra propia supervivencia.

QUE los trabajos previos se hayan concedido al CIEDES, no es más que un paso intermedio que debe terminar oyendo a la gente común que tiene mucho que decir (siendo posteriormente  legitimado por el mencionado referéndum).

Como muestra un botón:

“CUANDO el pueblo llano intervino en una telediscusión sobre el río, en octubre de 2007, un perchelero de los pocos que quedan dijo algo así: “no me toquen el río, por favor, que es una de las pocas señas de identidad que quedan de esta Málaga, tan destructiva de su memoria”, y remató la argumentación con la sabiduría del común preguntándose:  “¿cómo podemos imaginarnos al Cautivo sin que pase por el puente?”5.

PUES eso. ¿Cómo podemos imaginarnos “la ciudad del río” sin “el río de la ciudad”, todo el río?

Notas y referencias

1 Academia Malagueña de Ciencias, Boletín, Vol V: 1999-2003

2 Moreno, S. Puche.P (2007), “Ideas vertidas al Guadalmedina”, El Observador, 29 noviembre

3 Moreno,S. Puche,P. (2007), “ Cuatro tópicos por desmontar sobre el Guadalmedina”, El Observador,21 de octubre

4 Moreno, S. Puche, P. (2007), “Guadalmedina, el río de la ciudad, el río en la ciudad, todo el río”, inédito. Informe enviado al CEDEX

5 Ollero, A. (2007), Territorio fluvial, Bakeaz.

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