Los responsables de la Universidad Católica San Antonio de Murcia mantienen negociaciones con la Diputación para buscar una sede desde este verano

25/10/12. Sociedad. La filtración de la noticia de la posible concesión del edificio de la abandonada cárcel de Cruz de Humilladero a una universidad privada es un nuevo episodio de la negociación que desde hace más de un año mantiene el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, junto a responsables de la Diputación, con la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM). EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com indaga en esta información sobre la UCAM y su papel dentro del movimiento neoconservador más poderoso actualmente en la Iglesia católica, el de los llamados ‘kikos’.

JOSÉ Luis Mendoza es de momento un nombre que suena poco por los rincones de Málaga. Habrá que esperar a que se desarrollen los acontecimientos para ver si comienza a escucharse algo más en las camarillas del poder local sobre este ex misionero con 14 hijos. Mendoza es el máximo responsable de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), una entidad privada con intenciones de abrir un campus en la Costa del Sol para continuar su expansión por Andalucía. Muchos lo concebirán como una maniobra meramente mercantil. Pero Mendoza, el presidente de esta institución de educación privada que controla a través de una fundación del mismo nombre, lo interpretaría más bien como su particular y siempre humilde “servicio a Dios”.

MENDOZA, muy próximo al papa Benedicto XVI, y que garantiza generosos y continuados donativos de decenas de miles de euros al Vaticano, es un ‘kiko’. O lo que es lo mismo, un seguidor del ‘Camino Neocatecumenal’ que inició el pintor español Kiko Argüello y que a día de hoy se ha constituido como el grupo neoconservador más poderoso de la iglesia, con presencia en más de un centenar de países, y en España, una demostrada capacidad de movilización como quedó demostrado en las multitudinarias manifestaciones contra el gobierno de Zapatero.

ES su firme vocación cristiana lo que impulsa a Mendoza a formar a sus alumnos no sólo en las materias de su elección, sino también en Teología y Doctrina de la Iglesia. Sus estudiantes cuentan, tras el pago de su matrícula -cuesta más de doble que una matrícula en una universidad pública- con un férreo y escrupuloso control, amén de grupos reducidos de apenas medio centenar de alumnos. La privada UCAM tiene además un altísimo índice de aprobados. La institución murciana logró salir indemne de una denuncia del Estado italiano ante la Comisión Europea por aprovecharse de vacíos legales para contribuir a la creación de licenciados exprés en Derecho cuyo título se homologase en el país mediterráneo y allí pudieran ejercer.

SON numerosas las reacciones que el desembarco de la UCAM ha suscitado en Málaga. La rectora de la Universidad de Málaga, Adelaida de la Calle, sugiere incoherencias al plantear la instalación de una institución académica de carácter privado en una ciudad en la que hay debate sobre el exceso de la oferta universitaria y en un contexto en el que el Gobierno central insiste en que “sobran” centros de educación superior. Francisco Triguero, secretario general de Universidades de la Junta de Andalucía, ha afirmado que el gobierno autonómico no tiene una opinión formada sobre el asunto. Y Elías Bendodo, presidente de la Diputación de Málaga, habla de una noticia “positiva”.

LAS intenciones de la UCAM para desembarcar en Málaga eran un secreto a voces en álgunos ámbitos. El 5 de junio de este mismo año, Mendoza afirmaba que las conversaciones con el Ayuntamiento de Málaga para la apertura de un campus de este centro privado en la ciudad ya se prolongaban casi un año, así como que las negociaciones ya habían llegado a la Diputación provincial malagueña. Si en el departamento de prensa de la UCAM declinaron ayer hacer declaraciones a esta revista, la Diputación confirmó que sí se han producido contactos entre ambas entidades este pasado verano cuando los responsables trasladaron su intención de instalar un campus en Málaga, para lo cual buscaban un recinto acorde a sus necesidades. Aunque “los responsables de Diputación mostraron su apoyo a esta iniciativa y valoraron diferentes alternativas como sede para la universidad, no se adoptó ninguna decisión ni se llegó a algún acuerdo en concreto”.

POCAS cosas se le pueden negar a este comprometido y fervoroso cristiano, uno de los “laicos” más poderosos de toda la iglesia católica. Quien en Murcia ha intentado hacerle frente, ha tenido todas las de perder. El por entonces obispo de dicha diócesis, Reig Pla, consideró que al ser la UCAM fundada bajo los acuerdos de la Santa Sede ésta no podía pertenecer a un laico; la misma conclusión a la que llegó la Abogacía del Estado. Aunque la viabilidad de la entidad se llegó a poner en entredicho, años después Pla fue trasladado a la diócesis de Alcalá de Henares y la UCAM pudo salir a flote. Hoy cuenta con 10.000 alumnos y según su dueño, ha habido quien está dispuesto a pagar 300 millones de euros con hacerse con ella.