“Generaremos trabajo continuo a pequeños artesanos durante un década sin bajar el presupuesto de 100.000 euros anuales en obra social” defiende Manuel Harras

31/12/12. Sociedad. El Obispado de Málaga ha dado su visto bueno a la construcción de un nuevo retablo en la basílica de la cofradía de la Esperanza, en la calle Hilera de Málaga. Un proyecto con un coste aproximado de 1.100.000 euros y un plazo de ejecución de diez años, que a pesar de ser una antigua aspiración de esta hermandad -la más rica de la ciudad junto a la Expiración- es un proyecto envuelto en la polémica, que encuentra oposición por motivos económicos, religiosos y morales. Entre otras cosas porque junto a la basílica de la Esperanza, miles de hambrientos esperan a diario el alimento que les proporcionan los Ángeles malagueños de la Noche. El Hermano Mayor de la Esperanza, Manuel Harras, explica a EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com esta iniciativa, que comenzará a materializarse a partir del año que viene ‘a pulmón’, sin pedir créditos a los bancos.

LA Fundación Corinto es un invento malagueño puesto en marcha en el barrio de la Trinidad desde hace un año gracias a la unión y colaboración de varias cofradías de la ciudad, no todas. Emplazada en la calle Amargura del barrio de la Victoria, en la antigua casa hermandad de la cofradía de El Rocío, funciona como un economato social de corte clásico del cual se benefician cientos de familias a diario. Es una prueba de la labor asistencial de los cofrades malagueños y funciona lo suficientemente bien como para que la iniciativa haya sido copiada por las hemandades de Granada, que quieren poner en marcha un proyecto similar.

EL economato de Corinto sirve para resaltar los fines piadosos y asistenciales, que junto a los religiosos, dan sentido a las cofradías malagueñas, un colectivo que en conjunto agrupa a más de 60.000 almas en la ciudad. Sirve también como introducción para hablar de uno de los proyectos más controvertidos relacionados con la Semana Santa, el del nuevo retablo de la cofradía de la Esperanza.

LA Esperanza es de las cofradías más ricas de Málaga y tiene actualmente en planos dos proyectos. Uno es el de la remodelación de la fachada, arreglo y redecoración interior de la Iglesia, que está muy verde y ni siquiera se ha presentado en la Gerencia Municipal de Urbanismo. Y otro es el del retablo, mucho más avanzado, que ha sido aprobado en una reñida votación por los hermanos de esta institución, cuenta con el visto bueno del Obispado de Málaga, tiene un presupuesto aproximado de 1.100.000 euros y un plazo de ejecución de una década. Está rodeado, además, de polémica. En parte por razones estéticas –hay un debate no cerrado sobre la disposición de las imágenes- en parte por razones económicas –hay quien encuentra dificultades de financiación por el volumen del encargo- y en parte por razones morales –hay quien considera inaceptable llevar a cabo una obra de estas características en plena crisis, cuando la ingente cantidad de ciudadanos necesitados se hace aún más evidente cerca de esta basílica, junto al cauce del Guadalmedina por el que la larga cola de hambrientos atendidos por los Ángeles Malagueños de la Noche no deja de crecer.

FRENTE
a estas posiciones, el Hermano Mayor de la Esperanza, Manuel Harras, defiende el proyecto como una fuente de empleo estable durante diez años para pequeños artesanos de la ciudad. “Nadie se ha hecho millonario en estos talleres. Y son actuaciones como ésta las que proporcionan miles de hora de trabajo a carpinteros, tallistas, escultores, bordadores… muchos de ellos jóvenes, como los 50 que actualmente están en la Escuela de Artes y Oficios. Hay que tener en cuenta que lo que se paga aquí no es tanto los materiales; el 90 por ciento del coste de esta actividad se debe a la mano de obra”, incide Harras.

A este argumento, Harras añade otro. “Jamás vamos a tocar ni a bajar el listón de nuestro presupuesto de obra social”, que ronda los 100.000 euros al año de los cuales, unos 24.000 van destinados a la Fundación Corinto y el resto a otras entidades asistenciales.