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Pobres arquitectos pobres Imprimir E-Mail

OPINIÓN. Huellas sobre huellas. Por Eduardo Serrano
Arquitecto

eduardo_serrano.jpg 27/05/09. Opinión. La metamorfosis de la figura del arquitecto. A partir de la comunicación que el colectivo Arquitectos Explotados presentó al Congreso de Arquitectos 2009, Eduardo Serrano propone una serie de reflexiones sobre qué ha sido y qué es el arquitecto en un contexto social y económico, como poseedor-transmisor de unos saberes, como intérprete de un modelo de poder en el Estado, como figura con aura en el ocaso de su historia y en el comienzo de una nueva etapa. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com presenta una nueva entrega de la sección Huellas sobre huellas, de Eduardo Serrano, en la que aborda un problema aparentemente especializado, o centrado en un fenómeno concreto –el arquitecto y sus avatares contemporáneos-, para trazar un retrato de lo que está ocurriendo a muchos niveles y en la mayoría de los ámbitos profesionales y sectores del conocimiento.

Pobres arquitectos pobres

HUSMEANDO en Internet doy con una comunicación al Congreso de Arquitectos de 2009 firmada por Ignacio Bisbal, portavoz de un colectivo autodenominado ‘Arquitectos Explotados’. El texto se titula El falso autónomo: características, magnitud del problema y urgencia de solución y en él se desvela un panorama inquietante, el de unas relaciones laborales descaradamente abusivas, impuestas por arquitectos empresarios sobre un número creciente de profesionales, estudiantes y becarios. Resumo las características de esa situación laboral, meritoriamente investigada por Arquitectos Explotados al margen de instituciones públicas o profesionales.

     - Ilegalidad al no ajustarse a ninguna modalidad vigente de contratación o
       prestación de servicios tipo empresario-cliente, que es la típica del ejercicio libre
       de la profesión.

     - Opacidad, dado que no existen estudios que hasta la fecha describan esta situación;
       y también porque seguimos pensando, prisioneros del pasado, que los arquitectos
       son, casi por naturaleza, profesionales bastante privilegiados.

     - Precariedad: sueldos sorprendentemente bajos, sobreexplotación, discontinuidad,
       sin los derechos laborales del régimen salarial, etc.

     - Indefensión dado que muchos no están colegiados y sobretodo debido a la
       mentalidad individualista que no favorece el asociacionismo de defensa laboral.

     - Aparición de la lucha de clases en el interior de un colectivo antes caracterizado por
       una posición única, común entre sus miembros, en la estratificación de la sociedad.

     - Acelerada masificación, con una ratio por 1.000 habitantes un 50% mayor que el de la
       media europea.
dibujo_serrano2.jpg
la comunicación termina con un “[...] llamamiento a la profesión para que inicie el cambio necesario que lleve a esta vieja y hermosa profesión a recuperar la posición que siempre ha merecido”.

el conocimiento de esta situación (nada sorprendente, aunque ahora sea conocida con consecuencias potencialmente explosivas) me sugiere algunas consideraciones muy interesantes.

la primera de ellas es que su causa no está en la crisis económica e inmobiliaria actual, aunque obviamente ésta ha contribuido mucho a que el problema se extienda y profundice. A explicar esto dedico buena parte de este artículo.

en segundo lugar se trata de un fenómeno que afecta prácticamente a la totalidad de las profesiones universitarias, de hecho la vienen sufriendo desde hace bastante tiempo, lo que prueba su carácter estructural e irreversible. Por ello, pienso que lo que seguidamente expondré afecta directamente a una parte considerable de la población, sobre todo a las generaciones más jóvenes. Por tanto, este artículo, si trata de las penas de esos curiosos profesionales llamados arquitectos, es como ejemplo de un problema social medular en este momento histórico.

y por último, lo que ahora sucede es parte de un proceso que comenzó hace dos siglos y pico. Lo ocurrido entonces con las primeras masas en curso de proletarización tenía exactamente los mismos síntomas que lo descubierto ahora por Arquitectos Explotados. A medida que la marea maquinista es capaz de automatizar tareas más ‘delicadas’, la reconversión afecta a estratos laborales cada vez menos dedicados a trabajos de índole manual. Hasta que las tecnologías informáticas, y otras tecnologías de las que luego se hablará, han acabado por inundar nuestros bellos edificios y jardines.

Una historia, la de nuestra profesión, que ahora termina

aproximadamente en el tránsito entre los siglos XVIII y XIX se ponen las bases de las carreras técnicas en España; y a mediados del siglo XIX estaba consolidado lo esencial de las ingenierías y también la carrera de arquitectura, aun incorporando peculiaridades que venían de antiguo.

con la perspectiva que da el tiempo, podemos proponer algunas razones elementales que explican el surgimiento de estas carreras en su contexto histórico. La más conocida es la que se justifica en la necesidad de abordar las crecientes demandas que el progreso tecnológico, económico y social acompañaban al desarrollo del capitalismo industrial en las ciudades. En lo que a los arquitectos se refiere, nada menos que inventar la ciudad moderna (junto con los Ingenieros de Caminos) y responsabilizarse de la buena construcción de todo tipo de edificios. Más o menos ahí reside la justificación de que lo que hasta entonces podía ser realizado por los antiguos oficios o incluso por sus mismos habitantes, pasase a ser una competencia exclusiva de un cuerpo profesional; nadie más podía hacer proyectos de casas, pues sin la firma de un profesional competente no eran merecedores de las oportunas licencias municipales.

sin embargo, eso no lo explica todo, sólo da cuenta de una parte de las razones de la dibujo_serrano.jpgimplantación de este monopolio en cuanto a decidir sobre el espacio construido. Porque quien confiere tal privilegio es el Estado, regulando tanto la formación y docencia de esos saberes técnicos como su ejercicio y aplicación. Un dispositivo que media entre las necesidades de la población y su satisfacción mediante viviendas, equipamientos, calles, etc. En este contexto, los ingenieros, y en una medida menos drástica, los arquitectos, pueden considerarse como un invento del Estado y como órganos más o menos descentralizados del mismo.

desde entonces y simultáneamente tiene lugar otro proceso: conforme los bienes así fabricados o construidos se transforman en mercancías rentables en sí mismas el Estado abandona la responsabilidad directa en su promoción. Los empresarios, el capital económico, se hacen cargo de segmentos cada vez más amplios de la producción de la ciudad, allí donde el empujón inicial y decisivo había partido del Estado.

en cualquier caso, sea al servicio de las Administraciones Públicas o contratado por privados (desde el modesto propietario de un terreno donde quiere construir su casa, hasta el gran empresario industrial), la peculiar posición social del arquitecto (y del ingeniero) en la producción del espacio construido, le proporcionaba un poder relativo: por un lado sus ingresos le situaban entre las clases medias, subordinadas, a veces de manera conflictiva, a la burguesía. Pero no menos cierto es que poseía un doble capital, no económico, en régimen de monopolio: de tipo cultural (por sus conocimientos expertos) y a la vez social (por detentar en exclusiva facultades imprescindibles para la producción de tipos específicos de bienes y mercancías) lo que le permitía un margen de autonomía para decidir sobre su campo específico de actividad y sobre la organización de su propio trabajo, además de proporcionar una economía en general desahogada.

ese margen empezó a estrecharse a medida que los criterios puramente económicos fueron imponiéndose sobre los propios de la disciplina en todo tipo de decisiones que afectaran a su trabajo. Poco importaba si eso se debía a que el cliente no es el usuario final sino una empresa inmobiliaria (lo cual es actualmente muy acusado en España en relación con otros países) o el encargo lo consigue un arquitecto-empresario que a su vez lo confía a otro colega (mediante contratación salarial, subcontratación o la modalidad irregular que denuncian Arquitectos Explotados). El cambio que implica esta intermediación empresarial (del capital en definitiva) entre usuario y arquitecto tiene profundos efectos a largo plazo porque el imperativo de la maximación del beneficio económico desplaza la lógica de la arquitectura como saber-hacer especializado.

Nuevas tecnologías y tecnología sociales

un nuevo fenómeno acelera a partir de los años 70-80 del siglo pasado ese proceso. La aparición de las máquinas computacionales que automatizan cada vez más tareas de tipo relacional: en contextos científicos, técnicos, artísticos, en el diseño, en la administración, etc.; lo mismo da si es mediante el lenguaje o con imágenes, con fórmulas o con diagramas; imprescindible ya en rutinas de todo tipo o como potente auxiliar para la creatividad.

como consecuencia se producen traumáticas reconversiones en el aparato productivo, provocando un fuerte desempleo en la industria, los servicios... y de modo transversal aceleradamente en las capas intermedias de las tareas cognitivas de cualquier especialidad. Y, claro está, la incorporación en las pésimas condiciones, ya descritas, de nuevas generaciones al mercado laboral, cada vez mejor formadas pero que deben pasar por un duro tránsito de precarización hasta que puedan hacer frente a la sobreexplotación mediante la acción colectiva.

contra la opinión mayoritaria e interesadamente difundida, no son las ‘nuevas tecnologías’ el factor principal (y aparentemente ajeno a nuestras posibilidades de control) en estas dibujo_serrano1.jpgmutaciones del sistema productivo. En una aproximación más cuidadosa se reconocen también profundas causas de índole social. El concepto ‘tecnología’ no se limita a los artefactos que llamamos técnicos pues podemos hablar, sin traicionar ese concepto, de tecnologías sociales e incluso de tecnologías de la subjetividad, que son divulgadas y aplicadas a través de protocolos, tratados y teorías. Como muestran muchos ejemplos históricos las tecnologías de los artefactos han sido prefiguradas y han podido implantarse gracias a la aparición previa de tecnologías sociales que se inventan, prueban y expanden con ocasión de la organización del trabajo colectivo de operarios humanos; de hecho los grandes empresarios han sido a menudo importantes innovadores en estas tecnologías. Y ahora esto también es patente en el otro polo, en los hábitos de los consumidores gracias a los sofisticados métodos del marketing.

resumiendo, por una parte la aparición de los instrumentos informáticos ha automatizado una gran cantidad de áreas en la práctica laboral de los arquitectos, al igual que en otras muchas profesiones, con el resultado de que ya no detentan el monopolio efectivo de muchas capacidades y conocimientos; por decirlo de otra manera, muchos de sus medios de producción, tales como la representación gráfica, los cálculos técnicos y económicos, los medios expresivos de cara a los clientes, etc., han sido codificados y están disponibles como productos comerciales; cantidad de equipos y programas, sin los cuales es imposible hacer un trabajo competitivo, están patentados y son propiedad de empresas.

pero más allá de esto, y en mi opinión más decisivo, es la expansión de las tecnologías sociales asociadas a estos cambios. Menciono rápidamente algunas de las que tienen un carácter más general y estratégico:

     - La sustitución de los sistemas reguladores de tipo jerárquico de las actividades
       humanas (y por supuesto del trabajo) por el de la concurrencia competitiva: el mercado
       como modelo privilegiado de regulador social. La solvencia económica se refuerza como
       factor principal de diferenciación y polarización social, incluso en el seno de colectivos
       hasta ahora al margen de estos fenómenos de segmentación.

     - Como consecuencia se desmontan los dispositivos legales que impiden una oferta de
       servicios en libre competencia: fin de los privilegios de los colectivos profesionales. El
       Estado deja el terreno libre para el protagonismo del capital, pero sigue siendo
       ‘necesario’ debido a su insustituible papel en la transferencia de dichos privilegios
       mediante el nuevo ordenamiento jurídico de la propiedad intelectual, así como en su
       gestión.

     - En la docencia universitaria el radical cambio que supone la adopción como principal
       objetivo la preparación para competir en el mercado laboral se traduce en la
       incorporación de los agentes empresariales en las instancias de decisión sobre múltiples
       aspectos (programas de estudios, métodos pedagógicos, criterios para la contratación
       del personal, realización de prácticas,...).

     - La generalización de los métodos gerenciales y de organización del trabajo de
       naturaleza cognitiva.

     - El marketing ya no es un mecanismo auxiliar para la ‘salida’ de la producción, sino que
       es ésta la que se supedita a sus designios: es en el terreno de la imagen y no en el de
       las habilidades y conocimientos técnicos (en gran medida automatizados para los
       productos comunes), ni tampoco en el de la utilidad en donde se dirime el éxito de los
       productos.

todos estos aspectos son perfectamente cartografiables (por ejemplo, mediante grafos de redes sociales), lo que muestra que son verdaderas tecnologías, aunque funcionen en el ámbito de lo anexacto y de la lógica borrosa. Esto no es obstáculo para que en todas esas representaciones gráficas se reconozca un ‘estilo’, las huellas de un determinado modo de entender y ejercer el poder, que no es otro que ese nuevo espíritu del capitalismo, ahora inmerso en una crisis que él mismo ha provocado.

Fin de la inocencia ¿Y ahora qué?

si a ese nuevo campo de juego de los vínculos sociales, regido por ley de la oferta y la demanda, se añaden las concretas circunstancias con que unos y otros concurren, lo puesto al descubierto por Arquitectos Explotados no nos debe extrañar en absoluto.

por un lado, una masa de titulados cuyos conocimientos pierden especificidad y son progresivamente transferidos a máquinas informáticas exteriores; además desaparecen lenta pero inexorablemente los privilegios jurídicos de exclusividad competencial (muchos jóvenes arquitectos renuncian a colegiarse dado que ya no les reporta utilidad alguna). En definitiva, pierden el capital cultural (su genuino medio de producción) y el capital social que sí tenían las generaciones anteriores.

por otro lado, poseedores de capital económico y social (contactos, clientela, relaciones con las instituciones, protagonismo en el colegio profesional, etc.) que, además de acaparar los medios de producción generales, también disponen de los específicos del arquitecto.

es decir, un mercado laboral muy desigual entre una oferta numerosa y con escaso poder propio y una demanda crecientemente concentrada que dispone de grandes recursos.

nos aproximamos, pues, a una situación en que todo tipo de profesionales pierden progresivamente su función mediadora (y con ello también pierde sentido su función social) entre la población a la que presuntamente sirven y sus saberes respectivos, ya que es el capital el que directamente se ocupa de todo, tanto de la producción de bienes materiales e inmateriales, como del control de la formación y aplicación de esos saberes expertos, incluso adueñándose de ellos mediante patentes y derechos de autor.

a la última frase de la comunicación de Arquitectos Explotados respondo con una negativa matizada, que lejos de implicar un cierre a la cuestión planteada supone una invitación a seguir pensando y actuando en común: los arquitectos, salvo los pocos que son más empresarios que profesionales, y, por supuesto, los reyes del espectáculo, ya no recuperarán su antigua posición. Otra cosa es que eso que llamamos arquitectura carezca de sentido en los tiempos que corren. A mostrar algunas puertas, umbrales que podemos cruzar en este momento de crisis, mucho más vasta y profunda que la catástrofe económica e inmobiliaria que tanta atención y dinero de todos exige, dedicaré un próximo artículo.

PUEDE ver aquí el anterior artículo de colaboración de Eduardo Serrano:
- 23/04/09 Huellas sobre huellas
 
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