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OPINIÓN. Tribuna abierta
Por Equipo de Investigación y Análisis Político (EIAP)
04/12/09. Opinión. “El error de la dirección del
PSOE malagueño ha consistido en que, en vez de haber enmarcado la situación de
los imputados o condenados (por delitos urbanísticos) como un tema individual
de defensa jurídica, la ha interiorizado como un problema del conjunto de la
organización provincial, que se ve obligada a su defensa para no dañar su
imagen. Tremendo traspié (…) Los dos sectores socialistas Heredia/Pendón
aparecen confrontados al Código Penal, a jueces, a guardias civiles, y a las
normativas de una Junta de Andalucía que desde su creación está bajo poder
socialista (…) Estos dirigentes provinciales nada pueden decir de su discurso
sobre la sostenibilidad urbanística y ambiental”. El Equipo de Investigación y
Análisis Político (EIAP) describe en esta Tribuna abierta de EL OBSERVADOR /
www.revistaelobservador.com cómo el PSOE de Málaga, “ha
perdido el proyecto, valores y principios” hasta convertirse en “una caricatura
que tan bien se ve reflejada en el espejo del PP”.
Delitos
urbanísticos y delirios en el PSOE de Málaga
ANTE lo que sucede en Málaga con los
presuntos, y no tan supuestos, casos de corrupción urbanística que la justicia
viene destapando y que inciden en servidores públicos, familiares, allegados y
promotores, lo lógico hubiera sido que los partidos políticos actuaran.
Deberían haberlo hecho para restituir la legalidad violada, el medio ambiente
dañado, y como un rearme moral para prevenir la desafección a las urnas que
puede asolar a una ciudadanía desconcertada que ni está contaminada ni tiene
por qué ser cómplice de estos estercóreos.
PERO parece que Málaga fuera diferente. Aquí no es ésta la respuesta de las
direcciones del PP y PSOE, sino más bien la contraria. Trasladan la imagen ‘victimista’
de leyes injustas que recaen sobre sacrificados de la salvaguarda y el interés
general. Ignoran la raíz normativa sobre la que se tipifican los delitos, e
incluso osan interpretarla hasta dar lecciones sobre su resolución -supliendo
al Poder Judicial- con la interesada calificación de meras faltas
administrativas. Plantean la reforma de las leyes urbanísticas -presionando
para reemplazar la voluntad del legislativo- rompiendo, incluso, en sus
discursos -peticiones de amnistías o indultos- uno de los pilares en que se
fundamenta nuestra seguridad jurídica: la imposibilidad de la retroactividad en
la aplicación de las leyes. Eso, cuando no descalifican al ejecutivo andaluz
por su empecinada actitud de velar y hacer cumplir la legalidad. Es decir, un
cúmulo de despropósitos atentatorios contra la separación de poderes del Estado
de Derecho.
LOS delitos de las distintas tramas (la Malaya
de Marbella; la operación Troya de
Alhaurín el Grande: el caso Arcos en
Alcaucín; el Astapa en Estepona; el Ballena Blanca en Manilva, El Almexía en Almogía ...) han tenido su
origen en el Código Penal, no en normativas urbanísticas. La figura del cohecho
se remonta a 1922. Otro tanto ocurre con los de prevaricación, falsificación de
documentación público, blanqueo de capitales, tráfico de influencias... Así
hasta el delito contra la ordenación del territorio y el medio ambiente que se
introduce en dicho Código en 1995 con el Gobierno de Felipe González.
EN cambio, la ‘maldita’ Ley de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA)
entró en vigor el 20 de enero del año 2003. Es en esta norma en la que se
centra la artillería pesada de los que prevaricaron a sabiendas concediendo
licencias de obras que vulneraban los planeamientos locales, pese a contar con
informes negativos de los técnicos municipales o de los secretarios, o falseando
incluso la documentación pública.
BAJO la misma argumentación, tampoco
tiene lógica esa separación de los delitos que pretende trasladar el discurso
de que entre los que infringen las leyes hay buenos y malos, según hayan sido
compensados los ediles de la autoría ilícita con dinero dentro o bajo el
colchón, con especies, con favores difíciles de desentrañar o con el voto de
los vecinos agradecidos.
ASÍ lo ha escenificado el PP en el caso Gürtel. A la persecución de delitos
urbanísticos le llaman ‘cacerías’ contra los procesados. Su caso malagueño en
Alhaurín el Grande ha ido en la misma línea. Ahora habla Mariano Rajoy -el de
la paciencia de Job e incapaz de tomar una decisión- de elaborar un código
ético. Poca o nula fe merece esa propuesta cuando está ausente la voluntad
política de llevarla a efecto. En la Línea de la Concepción han esperado hasta
la ejecución de la sentencia judicial para que se vaya el ‘gilista’ alcalde del PP, Juan Carlos Juárez. No asumen la
responsabilidad política y se acogen a la presunción de inocencia, campo
judicial y no político, hasta que no haya sentencia, sea cual fuera la gravedad
de las transgresiones imputadas a sus militantes.
EN cambio, en el PSOE la cosa no es así... pero en el ámbito estatal.
Tampoco lo era hasta hace meses en Málaga. Pero en este cantón socialista se ha
pasado, en un santiamén, de tolerancia cero a los delitos urbanísticos a
disquisiciones sobre el amor fraterno que se le profesa a aquellos cargos
públicos que aunque han delinquido en la trasgresión de leyes no se les ha
encontrado dinero en negro, bien porque no se les ha descubierto o porque
simplemente no los han trincado. De este modo, mantienen en sus puestos a
alcaldes, como el de Almogía, que manifestó que si era imputado dimitiría; o no
impiden que se vuelvan a presentar quienes fueran condenados, mientras no sea
firme la sentencia (igual que en la Línea).
DURANTE este contradictorio transcurrir, acontecen en las filas oficialistas del
PSOE malagueño los descréditos al eficaz trabajo del Servicio de Protección de
la Naturaleza SEPRONA de la Guardia Civil, dependiente del ministro socialista
Rubalcaba. Tachan de inflexible a la Consejería de Vivienda y Ordenación del
Territorio de la Junta, dirigida por el socialista Juan Espadas, o atacan a la
LOUA, a pesar de haber sido aprobada en el
Parlamento de Andalucía con mayoría socialista y bajo el impulso de
Manuel Chaves, secretario del PSOE-A y presidente de los socialistas a nivel estatal.
No hablemos de lo que se les escucha de la ex consejera de Obras Pública de la
Junta y hoy diputada socialista por Jaén al Congreso de Diputados, Concepción
Gutiérrez, a quien, por considerarla guionista de la LOUA, ponen a diario a
caldo tanto ediles axárquicos imputados como parte de la dirección socialista
malagueña, así como, fuera de ella, el ala aún más cerril que comanda Salvador
Pendón.
EL error de la dirección del PSOE malagueño ha consistido en que, en vez de
haber enmarcado la situación de los imputados o condenados como un tema
individual de defensa jurídica que corresponde ejercer a cada persona que
infringe cualquier ley, la ha interiorizado como un problema del conjunto de la
organización provincial socialista que se ve obligada a su defensa para no
dañar su imagen. Tremendo traspié. Claro que consumado el lío, ya no sabe dónde
situarse cada uno ni dónde se debería posicionar. Pero esa contradicción
arrastra una lógica: los alcaldes y concejales socialistas imputados dieron
hace más de un año su voto para elevar a Miguel Ángel Heredia a la Secretaría General
con la condición de que los salvara del infierno de la justicia, de ahí la
hipoteca que en estos momentos arrastra la actual dirección del PSOE malagueño.
EN esa perorata de la sinrazón aparecen corriendo aceleradamente en la
misma dirección y en pluscuamperfecta simbiosis de cara a la consecución de
méritos internos, tanto el susodicho secretario del PSOE malagueño, Miguel
Ángel Heredia, como el ínclito Pendón: responsable de la institución provincial
que debe velar también por el cumplimiento de la legalidad de los municipios
malagueños, y, más grave aún a nivel partidario, responsable del PSOE-A para la
Ordenación del Territorio. Por tanto, ambos dirigentes se mueven con los suyos
para ver quien defiende mejor a los perseguidos por la justicia y así ganar
esos votos orgánicos para sus diabólicas batallas por el control del PSOE
malagueño. Más, cuando perciben que están en puertas un Congreso
Extraordinario, cumbre andaluza que aunque se prevea destinado prioritariamente
al pase de José Antonio Griñán de líder moral a real, no puede evitar que en la
asamblea provincial para designar los delegados malagueños se planteara una
moción de censura a la actual ejecutiva que encabeza Miguel Ángel Heredia,
hecho que de prosperar provocaría su caída.
ENMARCADO en este contexto, son cada vez más los afiliados socialistas malagueños
no dependientes del empleo orgánico o público que se cuestionan la inexplicable
marcha con destino al abismo en el que están empecinados los que ahora dirigen
el PSOE provincial. En la actualidad, estos dos sectores socialistas -Heredia/Pendón-
aparecen confrontados al Código Penal, a jueces, a guardias civiles, y a las
normativas de una Junta de Andalucía que desde su creación está bajo poder
socialista. A su vez, despotrican de cualificados miembros o ex miembros del
Gobierno socialista andaluz y hacen caso omiso a lo que el responsable real del
PSOE-A con residencia en nuestra comunidad autónoma, Luis Pizarro, les manifiesta
cada vez que viene a Málaga: que las leyes están para cumplirse y que cualquier
solución a ese problema del urbanismo ilícito pasa por el cumplimiento del
marco legal existente; es decir, nada del otro mundo. Mientras, los díscolos
ediles y los dirigentes que les apoyan prosiguen dando claras pruebas de su
desafío a las directrices del departamento que dirige la ordenación del
territorio en Andalucía con el que muchos ayuntamientos, bajo el color del
PSOE, se niegan a colaborar. De ahí la contundente respuesta expresada la
pasada semana en Málaga por el consejero de Vivienda y Ordenación del
Territorio de la Junta, Juan Espadas, amenazando con retirarles las
competencias a estas corporaciones locales y con aprobarles, desde la
administración autonómica, los planeamientos que no desean tener. La negativa
de estos alcaldes está fundamentada en que su aprobación les pondría al
descubierto ante la justicia las licencias de obras ilegales firmadas y que son
de imposible legalización, lo que de seguro les significaría el posible riesgo
de emprender camino hacia Alhaurín de la Torre.
CLARO que, después de esta fatal encrucijada, estos dirigentes provinciales
del PSOE nada pueden decir de su discurso sobre la sostenibilidad urbanística y
ambiental, ni del daño causado a los recursos naturales por las decenas de
miles de viviendas ilegales sin equipamientos construidas en la Axarquía y en
otros lugares. Tampoco les cabe denunciar que se sigan vertiendo aguas fecales
al pantano de La Viñuela, el mayor embalse de Málaga para el abastecimiento de
agua potable. Pensarán que es inútil esa alocución, y que además no sería
verosímil tras el ingreso del tránsfuga alcalde de Ronda y de “Los Merinos” en
las filas socialistas. Lástima que el PSOE de Málaga, perdido el proyecto, los valores
y los principios, sea hoy una caricatura que tan bien se ve reflejada en el
espejo del PP, tanto como para que el propio Miguel Ángel Heredia anuncie un
código ético, casi simultáneo en fechas al mismo pronunciamiento de Mariano
Rajoy. Ahora bien, la tragedia que se le presenta a la dirección del PSOE de
Málaga es que dispone de un exigente electorado difícilmente dispuesto a
seguirle o a comulgar con semejantes ruedas de molino. Y esa ruina electoral
podría tener sus consecuencias sobre las mayorías de que disfruta el PSOE en
Madrid y Sevilla.
CONCLUYENDO, el escenario descrito hace inexplicable que no haya ningún toque de
atención o intervención en Málaga por parte de los órganos superiores del PSOE.
Coincidente con esta línea nos comentan algunos experimentados socialistas
malagueños que han sido apartados de la actividad política partidaria por lo
que ellos tachan de una oleada de “niñatos
y catetos sin méritos, currículos, prestigio, brillantez, o capacidad política
alguna, con desconocimiento de la gestión pública y sin que tan siquiera
cuenten con inserción en la vida civil malagueña” prosiguen,
calificándolos de “conspiradores natos y aferrados al poder
orgánico confundiendo el trabajo en la política, no como ética vocacional sino
como blindaje particular para el acceso a un empleo en el sector público sin
concurso ni oposición”. “Esta composición de baratija le está haciendo un
enorme daño al proyecto socialista en Málaga que va a costar muchos años
levantar si no se actúa de inmediato” rematan. En parecido tono, nos comentan otros ‘con carnet’, que orgullosamente nos los muestran, que para la
actual dirección a quien haya pasado hace algunos años la barrera de los
cuarenta les dicen que ‘ya se les ha
pasado el arroz’. Y ante este panorama sombrío de despiste generalizado
del socialismo malagueño, manifiestan: “si
ante el pago atrasado de una factura por el secretario general de los
socialistas de la Comunidad Valenciana hace un par de años disolvieron a la
dirección del PSVP y la sustituyeron por una gestora, no saben a qué esperan
aquí ya que puede situar al PSOE en la misma dirección de lo que acontece con
el voto socialista en Valencia, Murcia o Madrid”.
COMO guinda de los desatinos del PSOE de Málaga se nos ha servido el nombramiento
del condenado Enrique Salvo Tierra para dirigir las obras del Metro -ningún
socialista de los consultados llega a entenderlo en privado- que debe de llevar
a cabo en consenso con la persona a la que injurió y calumnió según sentencia
firme: es decir junto al alcalde Francisco De la Torre. Y todo por no saber
interpretar un plano de superficie de la Térmica, con lo que habrá que estar en
aviso de sus lecturas a los planos del subterráneo. Ante este hecho, lo que sí
tienen claro otros socialistas consultados, es que ya no les extraña nada de lo
que pasa en el PSOE de Málaga. Unos han nacido estrellados y otros con
estrellas (caso de Salvo Tierra que se quema por donde brevemente va pasando
pero que sus superiores para quitárselo de encima por exigencia de las
mediocres direcciones del PSOE de Málaga, antes Bustinduy y ahora Heredia, lo
van pasando de un puesto a otro).
TODO demuestra que entre los socialistas malagueños, el surrealismo y la
incompetencia priman y el principio de no especialización lo tienen bastante
bien asumido, tanto como que el tuerto es el rey en un mundo de ciegos... Todo
lo contrario a lo que el máximo dirigente de la Junta, Griñán, predica pero que
nadie tiene en cuenta, empezando por los propios nombramientos en los Consejos
de Gobierno que preside.
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