El Estado del malestar
| Colaboraciones Partidos Políticos |
Senadora del Partido Popular
OPINIÓN. La tribuna política. Por Patricia
Navarro
Senadora
del Partido Popular

09/12/10.
Opinión. “El
socialismo de este país sigue acusando al Partido Popular de querer echar abajo
el Estado del Bienestar construido y consolidado entre todos y, verdaderamente,
en riesgo en estos momentos (…) En España existen dos millones de personas que
llevan más de un año en el paro, un millón y medio de desempleados entre
dieciséis y veintinueve años y el doble de paro femenino que en la Unión Europea. Y con este
panorama siguen con la misma cantinela de que nos queremos cargar el Estado del
Bienestar. ¿No creen que lo han hecho ya ustedes?”, pregunta la senadora del Partido
Popular Patricia Navarro en este artículo de colaboración con La tribuna política. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com
invitó
a participar en esta sección a los tres grandes partidos. Izquierda Unida
abandonó esta colaboración cuando esta revista informó sobre su gestión del
dinero público en la
Diputación de Málaga.
El Estado del malestar
SI Keynes
levantara la cabeza lo primero que diría sería “no os preocupéis, la crisis es
un elemento inherente al capitalismo y, tranquilos, porque es el Estado el
único que puede reestructurar los equilibrios fundamentales”. Aunque si tuviera
la oportunidad de conocer al Presidente del Gobierno de España y a la Vicepresidenta Económica,
con sus cuentas bajo el brazo, no me cabe la menor duda de que pediría volver
donde estaba para ahorrarse el duro trance de comprobar que han dado al traste
con uno de los principios fundamentales de su teoría económica.
LO peor de
todo es que el socialismo de este país sigue acusando al Partido Popular de
querer echar abajo el Estado del Bienestar construido y consolidado entre todos
y, verdaderamente, en riesgo en estos momentos. Lo que no consigo entender es
cómo piensan que un partido político desde la oposición tiene capacidad para
atentar contra todo un sistema de garantías sociales, más aún cuando hace más
de seis meses que al PP no se le llama a La Moncloa para hablar, debatir y negociar las
numerosas cuestiones de las que depende el futuro de España en este momento y
que no son pocas. Tampoco se nos puede hacer tal reproche cuando de las medidas
para salir de la crisis y las reformas que hemos presentado no nos han aceptado
ni una. Es decir, que no nos dejan tocar bola.
PERO más allá
del plano teórico de nuestra economía o de los diferentes posicionamientos
políticos e ideológicos, el Estado del Bienestar cuenta con un componente muy
importante que es el de la percepción que sobre él tiene la ciudadanía. Y si
hoy preguntáramos a cualquier ciudadano por el Estado del Bienestar español,
seguro que su contestación distaría mucho de la de hace siete años. Si para
colmo el ciudadano que hubiéramos elegido de forma aleatoria fuera uno de esos
cuatro millones y medio de desempleados que tiene hoy España cabría esperar no
sólo una respuesta diferente, sino incluso malsonante. Y lo que estoy segura
que no podríamos reproducir es lo que nos diría si encima fuera mujer y joven.
EN estos
momentos el Estado del Bienestar lo sostienen las familias, cuyos mayores están
afrontando no sólo la merma de su poder adquisitivo (congelación de su pensión
más la subida del IVA, del agua, del gas, de la electricidad) sino también el
retorno de los hijos recién emancipados e incluso de los que ya habían formado
su propia familia hacía tiempo. También luchan todo los días contra su
desmoronamiento entidades como Cáritas, que ha
atendido, sólo en lo que va de año, a más de 800.000 personas, cuyo
perfil no es ya el del indigente o el inmigrante sin papales, sino el del señor
con corbata, acompañado por mujer e hijos que, tras veinticinco años de
servicio a su empresa y a su país, se ha quedado sin empleo y antes de dejar de
pagar su hipoteca y que le embarguen, prefiere recurrir a la beneficencia.
NO sé lo que
el PSOE entenderá por Estado de Bienestar. En el PP tenemos claro que no es
posible garantizar la igualdad y la equidad mediante un amplio conjunto de
coberturas sociales y asistenciales, si no está nuestro capital humano a pleno
rendimiento. El blindaje de la política social sólo cabe cuando el tejido
empresarial es capaz de generar miles de puestos de trabajo al día; cuando, por
ende, el nivel de recaudación pública rebasa las previsiones año tras año;
cuando la confianza llama a los inversores; cuando se consume y se gasta;
cuando no hay miedo a montar un negocio o hacerse autónomo.
EN España
existen dos millones de personas que llevan más de un año en el paro, un millón
y medio de desempleados entre dieciséis y veintinueve años y el doble de paro
femenino que en la Unión Europea. Y con este panorama siguen con la misma
cantinela de que nos queremos cargar el Estado del Bienestar. ¿No creen que lo
han hecho ya ustedes?
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