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Crónica de un sueño es un libro de fotografías de prensa de la época y textos actuales que revisan, a modo de guía del visitante, los años de la transición
10/04/07 MÁLAGA. El pasado es un gran destino turístico. La mejor demostración es que cualquiera puede comprarse una de las muchas guías ilustradas, cada vez más numerosas y mejor hechas, para visitarlo. Acaba de salir una, destinada a marcar si no un hito en el camino, por lo menos un bulto en el bolsillo de su editor, Juan de Dios Mellado. Su título: Crónica de un sueño, memoria de la transición democrática en Málaga. Agencia de viajes: Diputación de Málaga/Unicaja. Resultado: típico libraco de gran formato, con mucha foto y textos de acompañamiento para viajar sin esfuerzo a ese lugar paradisíaco que fue. Y sigue siendo, quién va a dudarlo.
QUIENES lo hagan y crean que la santa transición fue mucho más fiera de lo que la pintan, y que, en lo que a ella respecta, los grandes sacrificios de este pueblo no vinieron seguidos de grandes triunfos; quienes crean que el período post-franquista todavía se deja sentir en la política y en las prácticas económicas y culturales, de las cuales es ejemplo absoluto la convergencia turismo-administraciones locales-costanostra ladrillera; quienes crean que con la transición perdimos todos salvo los de siempre porque, como señaló Manuel Vázquez Montalbán, el trato de la transición consistió en que la derecha realmente existente (del momento y después) pactó que dejaba salir de la cárcel y la clandestinidad a la izquierda a cambio de quedarse con todo lo demás; quienes, en definitiva, crean todo esto, que no lean ese libro en el que la Diputación y Unicaja han invertido un dineral público.
EL libro se resuelve en forma de álbum comentado. Como en las guías turísticas, se repiten las imágenes de siempre y los tópicos con los que se trata de sustituir el compromiso de definir y acaban por constituir todo un sistema de definición; como en las guías turísticas, la atención se centra en una imagen estabilizada y se excluye todo lo demás; como en las guías turísticas, el relato se da por sabido, e incluso su lado más oscuro -ese que habla de enanos con hacha andando en grupo por el bosque antes del amanecer- se incorpora con ligereza y sencillez. A fin de cuentas, hagan lo que hagan fuera de su casa, en ella protegen a la Virgen.
EL apartado gráfico lo constituyen las fotografías de prensa de la época. Eficaz estrategia de rentabilizar un archivo del que ya dispone el editor (le sale gratis, vamos) al tiempo que se proporciona la oficialización de la imagen de los hechos por haber sido material informativo publicado y, por tanto, republicable como documento histórico o imagen de un anecdotario, guía y álbum, pero nunca galería, con su exigencia de recorrido e interpretación.
LOS textos mantienen el punto de vista oficial sobre la transición. Muy bien resumido en su aportación el historiador Arcas Cubero: “una derecha respetuosa con el legado franquista aunque dispuesta a jugar en la nueva coyuntura y un conglomerado de partidos de ideología diversa aglutinados por el poder y la personalidad de Adolfo Suárez, que resultarían claves en el desmontaje del franquismo desde dentro, con la ayuda del rey Juan Carlos y la presión ejercida por la oposición democrática”. Esta idea fabulosa es lo que permite a todos salir entonces a la calle y salir ahora en las fotos: “nadie lo hizo mal, todos lo hicimos bien”. El lector que se atreva a serlo de este libro lo puede comprobar fácilmente: incluso da por superado el asunto aquel del desencanto, del que tanto se habló en la época, y que no merece ni mención, pese a haber sido el síntoma más claro de la sensación de derrota que abrumó a la izquierda realmente existente en aquellos felices años en que mientras unos soñaban otros seguían disfrutando del estado de vigilia.
NO es cuestión de buscar rigor histórico, a fin de cuentas se trata de una guía turística. La gente a la vuelta del viaje puede contar lo mala que estaba la paella, el hedor en el ambiente, la antipatía del personal (este libro habla de la transición, no de unas vacaciones en la Costa del Sol), pero la guía turística pasa por alto esos detalles, con fugaces paradas en algunos inevitables puntos incómodos: el asesinato enterrado de García Caparrós, la ultramovilidad de la extrema derecha, la incapacidad de la izquierda para hacer frente común a un Estado que seguía manteniendo a raya toda fuerza exterior al régimen...
LA parte más llamativa de esta asombrosa publicación es lo bien urdida que está para quedar bien con todo el mundo. Salen todos los que estaban, sigan o estén olvidados. Así que se produce una sensación de repetición de las mismas caras prolongada en la de mismidad y chalaneo que dominó el espíritu de consenso de alguna fase de aquellos años. Y todos, olvidados, ocultos o en activo, tienen algo que decir, algo que contar.
SEGURAMENTE porque todos conservan amigos de aquellos años y al editor Mellado le gusta llevarse bien con todos, a derecha y a izquierda. Así que aparecen textos de historiadores, como Arcas o Barranquero, hasta de otros personajes emblemáticos que no están ahí por ser cronistas especializados, sino de un modo u otro protagonistas o testigos o simplemente por ser cráneos privilegiados: Emelina Fernández, José García Pérez, Curro Flores, Mario V. Montañés, Miguel Gallego o Andrés García Maldonado...
DESTACA, sin duda, el hecho de que, a pesar de estar pagada por el PSOE, el alcalde De la Torre queda estupendamente. Incluso parece que su origen y militancia como político franquista parece circunstancial. Algo así como si alguien de cualquier profesión -ingeniero, bióloga- la hubiese tenido que desarrollar en el franquismo porque eso era lo que había. Pues igual: Paco de la Torre era un político al que esta profesión suya le tocó durante la era de Franco, ya está, qué le iba a hacer el hombre. Incluso si a muchos puede parecerle que sigue siendo un político franquista, eso es algo que no puede evitar, es de donde viene, qué le va a hacer el hombre.
PARA compensar, se trata a Pedro Aparicio como un gran gestor municipal, un gran político y un gran intelectual. Quienes recuerdan que Aparicio tuvo la oportunidad y la obligación de hacer una política de recuperación y rescate de la ciudad y optó por cimentar las operaciones inmobiliarias heredadas del franquismo y llevadas a su culmen con Paco de la Torre, seguramente dirían otra cosa de su nefasta labor al frente del Ayuntamiento. (Dirían algo como esto, por ejemplo).
LA conclusión es la de siempre. Este libro no se justifica por hacer una aportación documental o histórica, ni sirve para hacerla. Este libro no es lo que una institución debería patrocinar en su obligación pública de contribuir a ampliar y profundizar al conocimiento que el cuerpo ciudadano debe tener de sí mismo. Este libro no es... bueno, no es otra cosa que un negocio de Mellado al que los políticos y Unicaja se prestan por tal de salir en la foto con el pedigrí sin mancha. Si no se puede salir en los libros de historia, al menos una fotillo en la guía turística. Con un poco de suerte, en el futuro la transición merecerá un parque temático. Seguro que Paco de la Torre puede hacerlo, entre museo y museo. Con la ayuda, si no de dios, sí de Juan de Dios Mellado.
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