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De cuarenta años de paz a doce años de pus: la resistible congruencia de Paco de la Torre, alcalde alcaloide de la ciudad de Málaga

La Provincia del Paraiso
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Ya no se trata de no saber qué son capaces de hacer los otros, sino de que sí se sabe qué es capaz de hacer Paco de la Torre

confianza0924/05/07 MÁLAGA.
Felipe Boso publicó en 1970 el poema titulado Incongruencia: ‘Los años pasan / los años pesan / los años pisan / los años posan / ¿por qué no pusan los años?’. Franco llevaba 30 años en el poder y su España era una modalidad purulenta para la que el léxico español no tenía recursos. El poeta acertó;

Ya no se trata de no saber qué son capaces de hacer los otros, sino de que sí se sabe qué es capaz de hacer Paco de la Torre

confianza0924/05/07 MÁLAGA.
Felipe Boso publicó en 1970 el poema titulado Incongruencia: ‘Los años pasan / los años pesan / los años pisan / los años posan / ¿por qué no pusan los años?’. Franco llevaba 30 años en el poder y su España era una modalidad purulenta para la que el léxico español no tenía recursos. El poeta acertó; la incongruencia radicaba en el diccionario, no en la realidad, inmersa en humores y hedores de la infección, supuración y pestilencia cuya culminación fueron las heces en forma de melena con las que acabó todo un largo lustro completo después. ¿Acabó todo, o los años y los diccionarios siguen siendo incongruentes? Un recorrido por los años de Paco de la Torre puede proporcionar la respuesta exacta: los años de este otro Paco también pasan, pesan, pisan, posan, y, sí, también pusan en esa modalidad tan suya de Málaga.

LOS años pasan y los problemas más antiguos permanecen. Sin resolver y agravándose en movimiento uniformemente acelerado. En una reciente intervención pública –posando en campaña– y en respuesta a una encuesta que asegura que los vecinos de la carretera de Cádiz rechazan masivamente la construcción de tres gigantescas torres en lugar de un extenso parque destinado al uso ciudadano, Paco de la Torre se expresa con claridad: los dirigentes vecinales están entusiasmados con el proyecto de Paco y el rechazo se produce por la forma en que se plantea la pregunta en la encuesta.

EL alcalde, se deduce de su respuesta, afirma: que ese 75,3% de encuestados que rechaza su proyecto son una panda de idiotas que no entiende las preguntas; que, por idiotas, son fácilmente manipulables por cualquiera que se lo proponga; que sus proyectos están validados por los ‘dirigentes vecinales’. Puede que Paco de la Torre no lo sepa, que sea inocente (muy poco probable), pero, en su intento de poner a su favor la semántica, se inventa la figura. Existe el representante de una organización vecinal, que puede aspirar al máximo bien para su barrio y para sí mismo, pero nunca representará ni al barrio ni a todos sus vecinos, ni jurídicamente, ni políticamente, ni de ningún otro modo; y, sobre todo, jamás será alguien con autoridad sobre los vecinos –no existe el dirigente vecinal. Ahora se podría pasar a considerar las organizaciones vecinales como entidades independientes y sin contaminación partidista, pero ese fenómeno tampoco existe, como bien sabe Paco. Lo que pretende hacer Paco es validar desde su posición de autoridad de alcalde la figura de dirigente vecinal orgánico, y, así supuestamente legitimada, dar voz a lo que sólo es eco de la suya y de su partido para tapar la voz principal de una comunidad local, de unos ciudadanos cuyo derecho a voto se quiere limitar anulando su derecho a voz.

PACO de la Torre pretende colocar una información averiada (‘los que son líderes listos del barrio ya me han dicho que sí’) en la convicción de que todos los ciudadanos son tontos y manipulables. Paco de la Torre se apoya en una aceptación colectiva inventada. Y Paco de la Torre utiliza confianza08todo eso para seguir adelante con su proyecto político-urbanístico insostenible, antipúblico y antidemocrático. Los años pasan y la existencia del ciudadano sigue plegada a la condición de súbdito, antes en el cuartel y ahora en el Carrefour. Se confirman esos dichos populares deterministas: ‘de lo que se come se cría’, ‘quien nace lechón muere cochino’, ‘de tal palo tal astilla’… Este Paco viene formado por su tocayo y padrino, el que le nombró presidente de la Diputación en 1971; ninguno de los dos concibe el poder sin pisoteo, por mucha diferencia que algunos puedan encontrar en que uno posara coherentemente como militar y el otro trafique con la pose de demócrata, ambos con sus cargas, sean de brigada ligera u otras más onerosas.

LOS kilos pesan en función de qué sean. Según la segunda acepción del DRAE, mil billetes antiguos de mil pesetas pesan un mil gramos, uno de los kilos más ligeros conocidos. Siguiendo un patrón en metros cuadrados de suelo no urbanizable recalificado a lo contrario o en número de plantas (baja más 1, baja más 12), en cálculo a ojo de alcalde costeño o constructor universal, un kilo es muy ligero. En consecuencia se impone el hábito de multiplicar los mil gramos de billetes por varios cientos o miles, según se mida el tiempo en operaciones concretas o en mandatos.

EN Málaga pesan tanto los kilos de ladrillo y los metros de suelo recalificados y los edificios públicos reconvertidos en privados –Tabacalera, cuartel, campamento…–, o los que no se debieron construir y ahí están –Corte Inglés, Centro Ruso, la casa de Joaquín Ramírez–, que ya nadie puede saber cuántos kilos de más se puede llegar a pesar pasando unos años en el Ayuntamiento, y nadie sabe ya cuántos kilos menos pesa el patrimonio público, ese territorio que pertenece y corresponde al común que lo pisa, y a cuyo cuidado y mantenimiento se supone que están los representantes políticos elegidos libremente.

NO tanto, si hacemos caso a Paco de la Torre y acabamos por estar de acuerdo en que todos los ciudadanos menos él y sus amigos somos idiotas. Paco de la Torre ha modificado planes, ha vendido o comprado o realquilado Gibralfaro, La Coracha, el Parque, los terrenos de Repsol, Martiricos, lo confianza06que hay al norte o lo que queda junto al mar. Paco de la Torre ha tirado árboles, ha permitido construir en cauces, ha dejado de construir parques, ha permitido que exista el acoso inmobiliario de propietarios ricos –en una casa de su madre, sin ir más lejos– contra pobres de solemnidad. Incluso ha puesto un servicio público de bicicletas antes de hacer un solo metro de carril-bici (aunque esto, como diría Ramírez, es sólo una gilipollez de campaña electoral; en realidad, a Paco le importan un pimiento la bicicleta, los ciclistas o el tráfico –el rodado, se entiende). En cualquier lugar en que antes hubiera vida, aunque fuera con mala salud, Paco ha entrado con sus políticas invasivas, lo ha colonizado y ha dejado en su lugar un flujo imparable de irreparable materia muerta.

TODO esto merece una amplia respuesta ciudadana. Es de temer que, como se vivió en la era Aparicio, se ‘cambie el sentido del voto’, como suelen decir los profesionales, cuando ya sea demasiado tarde y el destrozo dentro de cuatro años no tenga ningún remedio. Para quienes crean que todo es cuestión de ‘mercado electoral’, ‘estrategias de campaña’, candidatos al photoshop y trocaicos perfectos, conviene recordar que las barbaridades que Paco de la Torre ha tenido la oportunidad de hacer las ha hecho, y no es una cuestión de puntos de vista. En los próximos cuatro años, Paco de la Torre puede iniciar operaciones como las tres torres gigantes, la privatización enladrillada de los Baños del Carmen, la demolición total de monte Sancha; la re-reprivatización de servicios, la red de amistades y privilegios… y lo que se le ocurra que pueda dejar amarrado para la siguiente corporación. Ya ni siquiera se trata de no saber qué son capaces de hacer los candidatos rivales. Se trata de que sí se sabe de qué es capaz Paco de la Torre. Y hay que impedirlo.

PACO de la Torre, alcalde alcaloide, ha sumido a la ciudad en un estado de sopor, también a sus amigos y conmilitones de partido, quizás en la creencia de que todos son unos idiotas a los que se les puede desposeer de patrimonio y derechos ciudadanos –el territorio local es uno de ellos– con total impunidad. El sometimiento permanente de los malagueños a la dictadura del sueño no es nuevo, pero este Paco se ha convertido en el gran narcótico de la vida política local; y la impunidad probablemente acabará por ser parte de su paso a la edad de los homenajes. O al menos eso dicen las encuestas, que predicen el peso infeccioso de otros cuatro años de ladrillos.

SI tienen interés en conocer al colectivo Eloy Herrera Pino, lea los artículos de su columna de opinión ‘La provincia del paraíso’:
- 23/05/07. La Málaga que dice que quiere Paco de la Torre, candidato puntocom a repetir otros cuatro años como alcalde puntocom
- 22/03/07. La ejemplar sinergia malagueña da nuevos frutos: Fundación Málaga, el Ateneo de Málaga, Teodoro León Gross, Juvenal Soto o de cómo pueden juntarse tantos para no dar ni una

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