
OPINIÓN. Del color de la tierra. Por Juan Antonio García
Apicultor
y secretario de COAG Málaga
10/11/09. Opinión.
¿Tienen la misma importancia para Andalucía el sector agrícola y los campos de
golf? Si hablamos de los borradores legales que maneja la Junta de Andalucía en
materia de aguas, sí. El secretario general de COAG Málaga, Juan Antonio
García, invita, en esta colaboración con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com,
a reflexionar sobre qué modelo legislativo, social y económico debe seguirse en
el reparto de un bien escaso y fundamental como es el agua.
El agua y su reparto
especulativo
HAY
un refrán que afirma que el hombre es el animal que tropieza dos veces en la
misma piedra. Pues los políticos siguen cayendo en que el modelo territorial y
económico que hay que defender a capa y espada consiste en seguir construyendo
urbanizaciones alrededor de campos de golf. Esta afirmación no está sacada de
ningún rumor sin fundamento, si no del propio borrador del Plan Hidrológico de la Cuenca Mediterránea
Andaluza, que ha sido elaborado por la Agencia Andaluza del
Agua, organismo que depende de la
Consejería de Medio Ambiente. Este informe, que se encuentra
en información pública, será el que establezca la distribución de los recursos
hídricos en el Distrito Hidrográfico Mediterráneo, entre los distintos usos (urbano,
regadío, turístico…). Con respecto al marco socioeconómico, en este documento
figura la gran importancia de los campos de golf y su consiguiente defensa para
proporcionar los máximos recursos hídricos para que sigan viniendo los ricos
europeos a dejar sus bolsillos vacíos y salir de la crisis.

UNA
fórmula ‘muy inteligente’ de nuestros políticos que siguen sin apostar por
otros sectores que tienen capacidad de crear empleo sostenible y que repercuta
de manera verdadera a la población de la zona. Como secretario provincial de la
organización agraria COAG Málaga, por lógica y convicción, defiendo el sector agrario,
y tengo que denunciar la fuerte influencia oscurantista del sector del golf
ligado a la construcción en los organismos públicos como la Cuenca. Por ello,
ésta redacta este tipo de documento, alabando en demasía a un sector que ha
ayudado a fomentar la burbuja inmobiliaria y como consecuencia, está hundido
junto a ella.
ASÍ se pueden destacar
enunciados como “el golf se configura como un
elemento con una importancia muy significativa, tanto por su notable presencia
en términos de campos -y demanda de agua asociada- como en términos de
importancia económica”, o también “el
golf es, además, un importante factor de desestacionalización para el sector de
servicios turísticos de alta categoría. Recientes estudios indican que en la Costa del Sol los meses de
mayor grado de ocupación asociado al turismo de golf son octubre, noviembre,
marzo y abril (entre el 90,5 y el 78,9 por ciento), mientras que la actividad
es mínima en los meses estivales (menor al 30 por ciento). Por tanto, esta
actividad tiene la ventaja añadida de actuar como regularizador de la demanda,
ya que la temporada alta de este deporte-ocio coincide con la temporada baja de
playa”.
ADEMÁS, promulga sus ventajas económicas afirmando que los
ingresos “correspondientes estrictamente a la practica deportiva del turismo de
golf se estiman en unos 165.000 euros por hoyo, lo que daría una producción en
los campos de la demarcación de unos 220 millones de euros anuales, a los que
habría que añadir el gasto de los golfistas residentes (no turistas). Sin
embargo, esta cifra solamente supone entre el 20 y el 25 por ciento de los
gastos del turismo asociado al golf (practicantes y acompañantes)”.
Y para terminar de defender este sector como el más
atractivo e importante que nos va a sacar de la crisis destacan como un “efecto
económico adicional la revalorización
inmobiliaria por proximidad a un campo de
golf, cifrada entre un 15 y un 20 por ciento, hecho que, combinado con otros
factores, esta provocando un progresivo cambio de naturaleza de estas
instalaciones, de un carácter vacacional-recreativo a residencial”. Se
aprecia además los datos de empleo que se crean gracias al golf, llegando a
estimar “más de 1.700 empleos, de los que cerca del 70 por ciento se
localizan en la provincia de Málaga”. Lo que no viene reflejado es que los
campos de golf son los culpables de contaminar acuíferos, dado que al ser el
césped una planta ajena a nuestro clima, es necesario utilizar más cantidad de
productos fitosanitarios y pesticidas altamente contaminantes.
VISTOS estos argumentos tan
válidos para defender el sector turístico, queda claro que para la Cuenca, la agricultura
es todo lo contrario, visualizándola como un sector derrochador de agua y poco
respetuoso con el medio ambiente, siendo “el origen de una buena parte de las
presiones que sufren los ecosistemas acuáticos, tanto desde el punto de vista
del consumo de agua, como del de la ocupación del suelo y la utilización del
medio natural como receptor de los residuos generados por su actividad. La
demanda de agua del sector asciende a unos 1.100 hectómetros cúbicos anuales,
un 73 por ciento del conjunto de demandas consuntivas de la demarcación,
mientras que su actividad produce un 86 por ciento del total de la carga
contaminante de nitrógeno y un 94 por ciento de la de fósforo”.
POR ello, desde COAG Málaga pensamos que sobran argumentos para defender que el sector agrario ha tomado medidas para modernizar sus regadíos, utilizando sistemas eficientes para el ahorro y buen uso del agua. Tampoco sería arriesgado afirmar que gracias a la agricultura, parte de la población desempleada del sector de la construcción ha sido absorbida para las campañas agrícolas como de la vendimia y la aceituna, invernaderos, hortícola al aire libre, ganadería, etc. Quiero decir que nuestro sector sigue aguantando, aunque con grandes dificultades, entre ellas los bajos precios de los productos, la subida de los costes de producción y que no haya políticos andaluces que se pronuncien en darnos una oportunidad para que colaboremos en mayor medida a crear riqueza y bienestar social. Otro argumento es que más allá de lo que aportemos al PIB y productividad real, somos los que producimos alimentos a la población. Sería un grave peligro que dejáramos de trabajar y depender de terceros países para abastecer a nuestra población.
PARA
que los lectores vean la importancia de este informe,
en el proyecto de la Ley de Agua, se establece que
los planes hidrológicos son los que indicarán el orden de preferencia del uso
de agua por cuencas, subcuencas, sistemas de explotación o masas de agua. En el
mismo nivel se encuentran el sector agrario y el turístico, y en la misma Ley
se indica que se le dará más prioridad en función de su sostenibilidad, el
mantenimiento de la cohesión territorial y el mayor valor añadido en términos
de creación de empleo y generación de riqueza para Andalucía.
EN conclusión,
viendo ambos textos normativos, la voluntad política es la que realmente
repartirá el agua, ya que los términos antes enumerados de sostenibilidad o
valor añadido son conceptos indeterminados que han de interpretarse y eso lo harán
los legisladores que desarrollen los reglamentos y aquellos políticos que tengan
la gestión del agua.
PUEDE tener acceso aquí a los dos textos
legales:
-
Memoria ETI
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