
MUJERES. 03/11/11. Begoña Aragón. La imagen de la mujer sigue
siendo producto de la mirada de los hombres. Begoña Aragón, agente de Igualdad,
propone un breve análisis a esta realidad en Mujeres / EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com: “Nosotras,
las mujeres, somos una pluralidad de personas. Tampoco debería hablarse de la
imagen, sino de las imágenes que presentan las mujeres de hoy”.
Jóvenes, delgadas, abundantes senos, piernas largas,
labios sensuales y eterna y complaciente sonrisa: la imagen pública de la mujer
MI
compañera de trabajo y coordinadora de este suplemento, Angélica Cuenca, me
sugiere que escriba un artículo sobre la imagen de la mujer. Me pongo manos a
la obra y empiezo a pensar cuál es esa imagen.
EN
primer lugar, siempre hablamos de “la mujer” como si fuera una entelequia, una
cosa irreal… y nosotras las mujeres, somos una pluralidad de personas. Del
mismo modo, no debería hablarse de la imagen, sino de las imágenes que
presentan las mujeres de hoy.
SIN
embargo, como muchas de las consideraciones que se hacen de lo femenino, la
imagen de la mujer viene construida tradicionalmente por miradas masculinas, y
estas miradas nos clasifica fundamentalmente en dos categorías, la joven, guapa
y sexualmente atractiva y la mujer madre, mater amantísima, que deja su
identidad personal en el camino de la crianza y de la educación de la prole.
Admirable. Entregada. Madre solo hay una. Siempre al servicio de su familia y de los hijos e hijas de sus
hijos e hijas… por siempre jamás.
LUEGO
está la mujer bella, joven, siempre joven… el adorno perfecto para el coche de
lujo, el trofeo del pureta ricachón, la conquista segura de aquél que se
perfuma con colonia viril…
ESTA
es la imagen más recurrente que las mujeres nos hemos acostumbrado a asumir. De
ahí que muchas de
nosotras emprendan una carrera contra el envejecimiento,
preocupadas porque el paso del tiempo nos minusvalora a los ojos de los demás… elevada
esta preocupación a la enésima potencia por la industria cosmética, que nos
bombardea constantemente con mensajes en los que lo mejor para ser feliz es
luchar denodadamente contra arrugas, flaccidez, descolgamiento…
DE
esta manera nos embarcamos en una transformación de nuestras caras y nuestros
cuerpos (¿os acordáis de aquel programa llamado “cambio radical”?). Así que
mejor jóvenes, delgadas pero con abundantes senos, piernas largas, labios
sensuales y eterna y complaciente sonrisa…
EL
otro día en la ‘pelu’, donde estaba poniendo a punto mi imagen personal (porque
tengo que decir que en cierta medida también soy víctima de los cánones
impuestos…) leí en la sección de belleza de una revista del corazón que
rizadores, tenacillas y planchas para el pelo pueden convertirse en tus mejores
amigas…
BUENO
-pensé- siempre podrán consolarme de la aparición de las arrugas de fisura que
aparecen en mi rostro a partir de los cuarenta, según rezaba el anuncio de una
crema en la página siguiente… (no sabía que en mi cara hubiera movimientos
geológicos capaces de originar fallas tectónicas como la de San Andrés).
ASÍ
que cerré la revista y me puse a charlar con mi peluquera, rubia también como
yo, de la situación financiera actual, de las agencias calificadoras de la
deuda, de la especulación de los mercados y la volatilidad bursátil… quizás
estaba poseída y no era yo…ya se sabe: las rubias son tontas; si no, que se lo
pregunten a Hillary Clinton…
PUEDE ver aquí anteriores publicaciones
de Mujeres
/ EL OBSERVADOR /
www.revistaelobservador.com
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