Redacción

31/07/17
. Opinión. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com cierra... hasta septiembre. Es lo que se llama “tomarse una merecidas vacaciones”. Todo el personal anda ya quemado tras un largo curso de peripecias y noticias y lo mejor es que vaya a recuperarse. En septiembre volverá la revista con novedades entre las que queremos destacar por encima de todo la total apertura que tendrá a los barrios...

...empezada este año. A los barrios y a las localidades de la provincia. Los tendremos informados. Pero por encima de todo, protagonizaremos dos noticias de alcance relacionadas ambas con la libertad de expresión y comunicación. Acuérdense en septiembre de esto que están leyendo ahora, porque el que avisa no es traidor (es de Málaga).

SI hacemos un somero repaso por las principales noticias que nos ha dejado este curso (desde septiembre de 2016) podríamos pensar que el futuro para la ciudad parece presentarse con algo de negritud si no se pone remedio a algunas cosas. Entre ellas, y en los primeros lugares del ranking, al fenómeno de la ‘turistificación’. Un fenómeno que ya es un problema en urbes como Barcelona y que está calando en Málaga. Apoteósicos proyectos como la torre de 135 metros en el dique de Levante del Puerto impulsada al célebre grito de ¡todos a una! desde el PP, el PSOE y Ciudadanos, contribuyen también a ello. Y las Irregularidades, ilegalidades, alegalidades, sucesos, denuncias, quejas y el largo etcétera que copan las páginas de esta revista en su 30º aniversario. Sí, sorprendentemente, la revista lleva acudiendo puntual a su cita con los lectores 30 años. Un caso único en España para este tipo de soportes. Desde 1987. Por encima y a pesar de las muchas y muchos payasos sociales que pululan por esta ciudad fenicia, cateta y maravillosa en la que se practica demasiado la usura moral, la prevaricación institucional y la ilegalidad como norma de trabajo y comportamiento y que dan a esta publicación por cerrada, traspasada, vendida o machacada todas las semanas. Pues no. Hay que jofastidiarse, pero aquí estamos un año más. Y los que quedan.

LOS ruidos en el centro de la ciudad, la contaminación de la cementera de la Araña, el tripartito de Marbella, la Televisión de Torremolinos. El Grupo Mundo (asiduo de nuestras recopilaciones anuales) y préstamos públicos de 600.000 euros salidos de los bolsillos de los andaluces que jamás serán devueltos. Hoteles con la denominación ‘Gran lujo’ que no lo son. Ucranianos que denuncian que su cura se queda con el dinero de la iglesia. El ‘bunkering’ (trasvase de petróleo de embarcación a embarcación por una manguera) en aguas del Puerto, concesiones ‘in extremis’. El nuevo secretario general del PSOE, sus apoyos desde Málaga y la caída o al menos arrodillamiento de los ‘susanistas’. O la incompetencia de los ayuntamientos y de las instituciones públicas y el uso que realizan del dinero de los ciudadanos, son algunos de los temas que hemos estrado muchas veces este curso.

‘ILEGALIDAD’, ‘¿prevaricación?’, ‘incompetencia’, ‘fracaso’, ‘saltarse la ley’, ‘posverdad’ o ‘empresa fantasma’ son algunos de los términos que han copado los titulares de esta publicación. A lo mejor son escandalosos. Pero ciertos. Y por algunos temas que se recopilan a continuación se entiende a la perfección este reiterado uso de los eufemismos que se utilizan para no escribir “¡sinvergüenzas!”.

QUIÉN sabe, igual el año que viene por estas fechas EL OBSERVADOR publica que los trámites del hotel del Puerto continúan ‘viento en popa’. Por el momento, los políticos y la Administración no parecen estar interesados en ponerle barreras al mar (un momento, que igual esta afirmación no es la ideal si se tiene en cuenta que lo quieren construir en plena Bahía de Málaga). Por ahora, la ciudad ha recibido la visita del ministro de Fomento Íñigo de la Serna (PP), quien hizo efectiva la firma de la Delimitación de Espacios y Usos Portuarios (DEUP) bajo la atenta mirada de Paulino Plata, presidente de la Autoridad Portuaria (PSOE). Habrá que esperar a la Evaluación Ambiental Estratégica de la Junta de Andalucía, que aún no sabemos si tardará cuatro meses o 18, lo que recomienda ICOMOS, organismo asesor de la UNESCO.

LO que sí está claro es que la Junta jamás recuperará los 600.000 euros del extraño préstamo que la empresa pública Turismo Andaluz concedió a ‘Andalusian Gourmet Concept’, de la cadena ‘Lamoraga’. Compañía de la que era socio el fracasado empresario Miguel Narváez, marido de Margarita del Cid, alcaldable por el PP en Torremolinos.

Y antes de seguir con este repaso, hay que citar la campaña ‘Los Buenos Tratos’, que en su incesante empeño por la prevención de la violencia de género entre los más jóvenes, ganó el premio Málaga Joven 2016 del Instituto Andaluz de la Juventud. Más de diez años lleva esta campaña concienciando a los estudiantes de institutos y universidades mediante talleres de teatro.

OTRO tema protagonista de este curso es la expulsión de los vecinos del centro de Málaga. Como viene describiendo esta revista desde hace años, los residentes de este distrito se sienten abandonados por el Ayuntamiento. Las desmesuradas terrazas de los bares, los excesivos ruidos diurnos y nocturnos, y el turismo masificado son algunas de las causas que incomodan a los residentes. En ocho años 10.000 han ‘huido’ del centro, quedando tan sólo 4.500. Desde todos los sectores se apunta a una expulsión ‘planificada’ para que finalmente el centro se convierta en un ‘parque temático’ atractivo únicamente para los visitantes que vienen a pasar unos días.

LA turistificación se ha convertido también en un fenómeno preocupante para los malagueños, que está poniendo en peligro el tejido social de la ciudad, destruyendo la idiosincrasia y la autenticidad de la misma. Los precios suben, los comerciantes y vecinos de ‘toda la vida’ se tienen que ir de sus tiendas y casas para dar lugar a franquicias, hoteles y viviendas turísticas. Pero ya no sólo se expulsa a los mencionados residentes en el centro, el efecto está llegando a barrios como Lagunillas, Molinillo, la Victoria, etc. El turismo está en peligro de ‘morir de éxito’ en Málaga.

TAMBIÉN continúan otros conflictos que llevan años siendo protagonistas (ojo) de las páginas de esta revista. Como el desmesurado e ilegal espacio de las terrazas de algunos establecimientos. El máximo exponente es la taberna ‘El Pimpi’, que sigue ‘okupando’ con impunidad la calle Zegrí en su totalidad sin que el Ayuntamiento intervenga. Además de usar el emplazamiento como almacén nocturno, apropiándose del espacio público.

LOS vecinos de la zona este de la ciudad siguen en su lucha por respirar un aire de calidad y se han asociado bajo la plataforma ‘Aire Limpio’ para pedir medidas que pongan límite a la empresa más contaminante de Málaga, la cementera de La Araña. Pese a las dos sentencias que esta tiene en su contra, y las pruebas sobre la cantidad de elementos perjudiciales para la salud que emite a la atmósfera, instituciones como el Ayuntamiento y la Junta siguen blindándola y favoreciéndola con sus medidas.

EL controvertido hotel de cinco estrellas Miramar también ha abierto sus puertas en este pasado curso, aunque no de una forma muy elegante. Pese a no tener hasta el pasado julio la licencia final de Urbanismo, el establecimiento ha estado ofertando más habitaciones de las que tenía permitido desde que en enero iniciara una apertura parcial.

POR último, un recuerdo para los ‘grandes’ que ya no llenaran las páginas de esta revista con su sabiduría. Luis Callejón, gran experto en Turismo y en la vida y mejor persona.