El personal municipal está harto de que para Francisco de la Torre los conceptos de mérito, igualdad y capacidad sean una farsa para acceder a un puesto de trabajo en el Consistorio malagueño. Todo es arbitrariedad

De nuevo en este caso, el Ayuntamiento retuerce la ley (en la que queda clara que las direcciones generales deberán ser ocupadas por funcionarios de categoría A1) para poder adaptar el puesto a esta funcionaria que no tiene esa categoría (es A2), haciéndole un traje a medida para evitar que cualquier persona con categoría A1 pueda optar a esta plaza por méritos y capacidad. Para ello, este verano en un pleno se excepcionó el puesto para que no se tuviese que cumplir ese requisito


11/10/19. Opinión. De nuevo los conceptos de mérito, igualdad y capacidad para acceder a un puesto de trabajo seguirán siendo una farsa en el Ayuntamiento de Málaga, ante el secreto a voces de la que será la nueva directora general del área de Derechos Sociales del mismo, ya que, según apuntan todas las fuentes consultadas, tiene ya nombre y apellidos: María Dolores Aurioles Florido, de la que...

...se sabe que en el año 1995 accedió a una plaza en el Ayuntamiento como Auxiliar Social (Categoría C1) y de la que se presume que ha ido ascendiendo hasta ocupar en la actualidad el puesto de jefa de servicio de Derechos Sociales. Un puesto designado a dedo. Informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

El personal municipal denuncia que ya desde después de las elecciones municipales y a pesar de que todavía no ha sido nombrada de manera oficial, se erigió de hecho como directora del área de Derechos Sociales, tomando decisiones y gestionando los temas del área de Accesibilidad (de nueva incorporación en el área de Derechos Sociales) así  como de todas las demás competencias.


De nuevo en este caso, el Ayuntamiento retuerce la ley (en la que queda clara que las direcciones generales deberán ser ocupadas por funcionarios de categoría A1) para poder adaptar el puesto a esta funcionaria que no tiene esa categoría (es A2), haciéndole un traje a medida para evitar que cualquier persona con categoría A1 pueda optar a esta plaza por méritos y capacidad. Para ello, este verano en un pleno se excepcionó el puesto para que no se tuviese que cumplir ese requisito.


Queda por tanto claro, que los concejales prefieren tener a gente de su confianza (léase que les sigan el juego) para poder seguir teniendo el poder absoluto, en vez de elegir a los candidatos por mérito y capacidad.

Todo, por supuesto, previa información y consulta de todos estos asuntos al que todavía está inmerso en un proceso judicial, el concejal Francisco Pomares, al que el alcalde ha prometido la cartera de Derechos Sociales en cuanto se caiga la imputación formal que sobre este recae por el caso ‘Villas del Arenal’.

Según fuentes municipales cada paso que se da en el área de Derechos Sociales es consultado a Pomares de manera secreta, que estaría actuando de concejal ‘en la sombra’, gestionando el área y tomando decisiones como si fuera el concejal responsable, en vez de Gemma del Corral.


Otro tema importante es el papel de los asesores municipales puestos de nuevo a dedo por el alcalde. Se sabe de manera clara las funciones que deben tener. Los que ocupan estos cargos de naturaleza especial son casos excepcionales y no pueden salir del ámbito de la ‘confianza’ y el ‘asesoramiento especial’, quedando siempre fuera de sus funciones los cometidos profesionales que se incluyan en las funciones normales de cualquier administración, bien en las que sean externas de prestación de servicios a alguna administración, bien en las que sean internas de pura organización administrativa. Es decir, los nuevos asesores no tienen firma, porque no son funcionarios, no pueden darles órdenes a estos y tienen que dedicarse estrictamente a la asesoría para la que los han nombrado. No ocurre así.

Y aquí entra en juego la asesora del área de Derechos Sociales, Mar Torres (leer Como dice el refrán, hay que tener amigos hasta en el infierno y si no que se lo digan a Mar Torres, que tiene la suerte de ser amiga de la hija del alcalde y de ser nombrada asesora de la concejalía de Derechos Sociales e Igualdad), que parece que hace caso omiso a la sentencia del Tribunal Supremo en la  que se especifican las competencias de  los asesores y que han sido glosadas en el anterior párrafo, y anda por las áreas de Derechos Sociales (Derechos Sociales, Igualdad, Accesibilidad y Vivienda) como si ella tuviera alguna potestad, ordenando al personal lo que se ha de hacer o no hacer, mal gestionando el presupuesto y erigiéndose como la responsable de todo, sin ningún tipo de oposición por parte de los trabajadores por miedo a las represalias.

El personal municipal demanda que el nuevo concejal de Recursos Humanos, Jacobo Florido, se haga cargo de todas estas irregularidades y que con él se abra una nueva etapa de transparencia en el Ayuntamiento de Málaga, en la que las jefaturas y las direcciones sean ocupadas con criterios de igualdad, mérito y capacidad, recuperando el  papel de los funcionarios y siendo intolerante con estas prácticas que desgraciadamente se llevan sufriendo durante los años de gobierno del PP.

Wenceslao Alonso es un funcionario que lleva años luchando legalmente contra el Ayuntamiento que gobierna Paco de la Torre. Le ha ganado al Consistorio numerosos juicios. (Leer “Una vez más, el Ayuntamiento de Málaga coloca a personas en puestos de trabajos públicos sin que se haya convocado un concurso de méritos”. El funcionario ‘azote’ del Consistorio le vuelve a ganar judicialmente por hacer nombramientos ‘a dedo’). Alonso denuncia los nombramientos de empleados públicos sin tener en cuenta los principios de mérito, igualdad y capacidad. Una sentencia del Juzgado número 7 le da la razón respecto a los nombramientos de la jefatura de Sección Económica, de Negociado de Ferias y Eventos, de Grupo de Promoción en Destino y de Negociado de Pagos. “Estos trabajos tienen ya puestos los nombres y apellidos, cuando todos los ciudadanos que reúnan los requisitos deberían poder acceder ellos”, sentencia Alonso.

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