OPINIÓN. Brisas del Gurugú. Por Antonio M. Escámez
Profesor y exdelegado provincial de la Consejería de Educación

07/02/14. Opinión. El exdelegado provincial de la Consejería de la Educación de la Junta de Andalucía escribe en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre una de las medidas de la nueva Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa que el Ejecutivo ha impuesto en su legislatura. La nueva Ley contempla una nueva Formación Profesional Básica, de la que no todo es “trigo limpio”.

¿Motivar y estimular al alumnado? ¡Qué va! Mejor la incertidumbre: desaparecen con la nueva LOMCE los Programas de Cualificación Profesional Inicial y comienza una incierta FP básica

YA es historia que la inmerecidamente denostada LOGSE lograra un hito inédito en nuestro país: la escolaridad obligatoria hasta los 16 años y el título de Graduado en Educación Secundaria como el referente formativo básico imprescindible para todo ciudadano español.

PERO quienes trabajamos directamente con los jóvenes de hoy, sabemos que para un número nada desdeñable de chicos y chicas obtener el graduado en ESO es un reto para el que pueden haber claudicado, en edades antes incluso de que pudiera encenderse cualquier alarma.

NO necesariamente son chicos o chicas con conductas disruptivas, indisciplinados, alborotadores, de familias desestructuradas o desfavorecidas, que no atienden a las normas, violentos, pasotas u “objetores escolares”, que también los hay. Se trata simplemente de personas sin expectativas. Que no encuentran ningún interés o no le ven utilidad alguna a estudiar la célula, los comentarios de texto, las ecuaciones o el universo. Son estudiantes que ocupan un espacio y un tiempo en el centro educativo, pero poco más con preocupante frecuencia. Jóvenes que a duras penas podrán culminar con éxito su formación obligatoria.

PRECISAMENTE como forma exitosa de canalizar las inquietudes de este alumnado que habiendo alcanzado la edad de escolaridad obligatoria (los 16, e incluso excepcionalmente chicos de 15 repetidores de curso en la ESO) no hubiese obtenido su graduado en ESO y para facilitarles el camino hacia su inserción profesional, se pusieron en marcha los llamados Programas de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) con un doble objetivo: poder alcanzar las competencias profesionales propias de una cualificación de nivel uno de la estructura actual del Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales, dotando al alumnado de posibilidades reales para su inserción laboral satisfactoria y poder finalmente obtener su título de graduado en ESO (en torno al 60% de los estudiantes han titulado cada curso).

AHORA la nueva Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad de la Educación (LOMCE), que entró en vigor el pasado 3 enero empieza a desarrollarse ya para el curso 2014-2015 con la implantación de la FP Básica y la simultánea desaparición de los PCPI, aplazándose por ahora para Secundaria y Bachillerato. Los institutos que venían impartiendo los PCPI, y bastantes corporaciones locales, asociaciones profesionales y organizaciones no gubernamentales que recibían subvenciones para ello, ya no podrán admitir a nuevo alumnado para el primer curso de PCPI (el llamado Módulo Obligatorio) y sólo los que cursen el segundo curso (el llamado Módulo Voluntario) podrán concluir estos estudios hasta quedar definitivamente extinguidos en el curso 2015-16.

TODO esto se les viene encima a los institutos con más incertidumbre que información veraz, precisamente ahora que es el momento del año en el que se trabaja en la planificación y organización del curso siguiente. Pero si alguien especialmente sensible adolece de esta incertidumbre, es el propio alumnado afectado.

LO que les espera es la nueva Formación Profesional Básica (FPB) que en principio tendrá una duración de 2 años y permitirá acceder a la FP de grado medio.

PERO no todo es trigo limpio en esta FP Básica, que viene con varios “ases” bajo la manga:

AS número uno. No contempla la obtención del graduado en ESO (extraña forma de motivar a un alumnado que no logró obtener su graduado por la vía obligatoria) salvo si se logra superar la reválida de final de etapa Secundaria (por cierto, que esta reválida tendrán que superarla todos los alumnos de la ESO al terminar, para poder obtener su título de graduado).

AS número dos. Casualidad o no (difícil creer en las casualidades como está el patio hoy), resulta que tal como se ha organizado la FP Básica, no se contabilizará en Europa como abandono escolar temprano al alumnado que la curse, mientras que esos mismos chicos y chicas hasta ahora sí engrosaban la alarmante cifra de abandono escolar prematuro que ha llegado hasta el 30% en España. Para la Unión Europea el abandono escolar temprano está referido a la población que no sigue cursando estudios tras su escolaridad obligatoria –la ESO española-, es decir podría entenderse que los alumnos de los PCPI aún no han terminado la ESO ya que de hecho aspiran a titularse en esta etapa, en cambio el alumnado de la FPB ya habría dejado atrás la ESO para continuar su formación en esta nueva etapa educativa profesional (quedaría equiparada la FPB a la secundaria postobligatoria europea –no contabilizando por tanto como abandono escolar- ya que supondría haber estado escolarizado 11 años cursando esta etapa de FPB de dos años) . Total que de un agraciado plumazo o, mejor, por un descarado artificio, nuestro país pasará de un curso a otro a ver reducido drásticamente su índice de abandono escolar temprano acariciando la recomendación europea de que sea sólo del 15%, aunque sea más ficticio que real, pero así pintan las cosas de favorables para el partido político que gobierna España. Y así nos venderán la LOMCE como un rotundo éxito ya cantado de antemano.

DA la impresión de que en el Ministerio de Educación alguien ha debido leer a Darrell Huff en su “Cómo mentir con estadísticas”, claro que en el de Sanidad por ejemplo también parece haber alguna lectora aventajada (“El Ministerio de Sanidad vuelve a maquillar las estadísticas para ocultar el fracaso del copago farmacéutico”).

AS número tres. El alumnado que ha venido cursando los PCPI precisa de una atención personalizada y concreta, facilitada con la ratio de 15 por grupo. Ahora la LOMCE eleva a 30 el número de estos alumnos por grupo en la FPB.

AS número cuatro.  Y esta sí que es la guinda. Como resulta que la FPB, se llama justamente así, formación profesional, pues venga, destínense en España los fondos europeos de choque contra el paro juvenil para financiar la FPB. Así, con un par, la financiación de la LOMCE tirando de Fondo Social Europeo (2.000 millones de euros ha dicho el ministro, de cuyo nombre no quiero acordarme, que va a costar la implantación de la FPB hasta 2020, de los cuales 800 aportaría el Ministerio y 1.200 Europa).

CONCLUYENDO: a los estudiantes que les vaya mal en la ESO tendrán la única opción de la FP Básica (14 titulaciones distintas de 2.000 horas cada una, desde Electricidad y Electrónica o Informática y Comunicaciones, hasta Reforma y Mantenimiento de Edificios o Peluquería y Estética), pero sin la posibilidad de obtener el título de graduado en ESO (sólo podrían obtenerlo aprobando la reválida común para todos los estudiantes de Secundaria, estudios en los que desafortunadamente ya les fue mal con anterioridad). Podrán pasar a la FP de grado medio, pero de querer continuar en la FP de grado superior necesitarían alcanzar previamente su título de Bachiller: para qué engañarse, misión nada fácil. Eso sí, serán jóvenes que no han contabilizado en las estadísticas de abandono escolar temprano y con una gran disponibilidad para poder ser empleados….en lo que sea….no  en empleos altamente cualificados como a los que podría acceder el alumnado de la FP superior por ejemplo. Pero el dinero europeo que debía ir destinado a fomentar la generación y ofrecimiento de empleo a estos jóvenes ya se habrá gastado en montar estos nuevos estudios que les llevarán a ninguna parte.

LO dicho, ante tanta motivación, apoyo y estímulo como precisan estos chicos y chicas, en quienes está el futuro del país, no lo olvidemos, lo que se les ofrece es más y más incertidumbre. Y todo esto con fecha de inicio en el calendario: 15 de septiembre de 2014. “Para este viaje no es menester alforjas” podría decirle cualquier ilustrado castizo a todo un ínclito ministro.

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