Celia Villalobos y Teresa Porras reclamaron la cesión de la antigua cárcel del distrito al gobierno de Zapatero justo antes de comenzar las negociaciones con la UCAM

31/10/12. Sociedad. El lentísimo proceso burocrático que debe realizar la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) para instalarse en Málaga ni siquiera ha sido presentado formalmente ante la Junta de Andalucía. En tanto, los vecinos de Cruz de Humilladero expresan a EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com su rechazo a que la antigua cárcel se convierta en sede de esta institución privada y reclaman en su lugar un edificio de usos múltiples.

DE abrir un campus en Málaga, la Universidad Católica San Antonio (UCAM) tendrá que lidiar con el Parlamento andaluz, el Consejo de Coordinación Universitaria, la Ley Orgánica de Universidades, el Consejo Andaluz de Universidades y numerosos requisitos. Tendrá que ser consciente de que se ha de levantar una infraestructura básica y una específica y detallar qué planes de estudios se impartirán en la institución. Y con todo esto, esperar la aprobación vía decreto por parte del Consejo de Gobierno andaluz. Se evidencia, pues, un proceso largo y lento que puede extenderse hasta más de dos años. Ya existen antecedentes que así lo ratifican: la Universidad Loyola Andalucía, una institución privada comandada por jesuitas, abrirá sus puertas, al fin, el curso que viene. Tras dos largos años de vaivenes burocráticos.

A día de hoy, fuentes de la Consejería Innovación, Ciencia y Empresa señalan a esta revista que ni siquiera tienen constancia ni han recibido ninguna petición formal de la UCAM para instalarse en Andalucía.

EL alcalde Francisco de la Torre seguramente es consciente de esos tejemanejes administrativos. Por eso, allana el camino todo lo posible a la universidad del ultracatólico ‘kiko’ José Luis Mendoza, máximo responsable de esta institución privada. Tras rechazar el PP por mayoría absoluta las mociones presentadas por la oposición para que esta universidad no se instalase en la cárcel abandonada de Cruz de Humilladero, el alcalde tildó de “magnífica” la noticia del interés que la fundación San Antonio tenía por Málaga.


HACE unos meses, en febrero de 2011 -es decir, justo antes de que comenzaran las negociaciones entre cargos del PP en la Diputación y el Ayuntamiento de Málaga con responsables de la UCAM- eran Celia Villalobos y Teresa Porras, diputada nacional y concejal municipal respectivamente del Partido Popular, las que clamaban por la titularidad pública y local del inmueble. Tras una serie de arremetidas contra el anterior Gobierno central, socialista, consiguieron su objetivo. Villalobos llegó a decir, en pleno clamor ciudadano por la consecución de esta edificación, que la misma se trataría de devolver al pueblo; creando centros sociales. ¿Qué puede haber cambiado estos meses para que el Ayuntamiento y el partido tengan ahora otro parecer?

EN palabras de Teresa Porras, “nada”. Porras considera que todo es “compatible”, y que una universidad privada puede ejercer perfectamente en el distrito un uso social fructuoso. “Una de las funciones sociales que tiene precisamente es que estudie, con becas, gente que efectivamente no puede acceder ni a la universidad pública ni a la universidad privada. Porque ahora la universidad pública, con las tasas que tiene, a lo mejor hay gente que tampoco puede acceder”. Del mismo modo, la concejala recuerda que se habla “sólo de una propuesta, aún no hay nada cerrado ni nada hecho”.

ANTONIO Vega Aguilar, presidente de la Asociación de Vecinos ‘La Cooperación, sector Cruz de Humilladero’, piensa muy diferente. “No sé hasta qué punto puede ser la prioridad de montar ahí (en la antigua cárcel abandonada) una universidad privada, cuando en Málaga no hace falta”. Además, Vega arremete contra los “proyectos” del consistorio y propone nuevos emplazamientos para dicha institución educativa. “También están vacíos la Tabacalera con su Museo de las Gemas, los terrenos de Repsol…”. El presidente de la asociación vecinal considera que a los vecinos no les “interesa” la instalación de una universidad en el distrito, y recuerda que vienen reclamando bastantes meses la creación en el inmueble de un edificio de usos múltiples. Y responde a Teresa Porras: “La función social que determinan ellos, los políticos, la determinamos nosotros, los vecinos y ciudadanos de la zona”.

MANUEL Hurtado, concejal socialista en el Ayuntamiento, también responde a Porras. “Nadie va a entender que una universidad privada, ultracatólica, cumpla ese menester (fin social)”. En la moción que en sesión plenaria el PP tumbó, la oposición instó a que el “uso de este espacio público revierta en el interés de los ciudadanos del distrito, y una universidad privada donde matricularse va a costar un pastón, en nada va a revertir”. “Es un tema muy claro de concepto, no estamos hablando de universidad sí o universidad no, sino de que queremos un espacio para disfrute de los ciudadanos del entorno, un entorno masificado carente de infraestructuras ciudadanas, y en eso es lo que vamos a trabajar con campañas de concienciación, en redes sociales, visitando colectivos, para intentar recuperar ese espacio para la ciudad y el distrito”.

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