Antonio Montalbán trabaja en ‘Fernández-Canivell & De’ll Olmo’, bufete especializado en reclamaciones urbanísticas

01/03/07 MÁLAGA. Antonio Montalbán no es el único funcionario pluriempleado que complementa su trabajo en la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) con otra actividad profesional. ”Al menos ese señor pasa las mañanas en Urbanismo y las tardes en su despacho de abogados. Los hay que ni siquiera diferencian horarios entre su trabajo como funcionarios de la Gerencia y el que desarrollan para intereses privados, en ocasiones, relacionados con la actividad urbanística”, explica una fuente cercana a la GMU a
EL OBSERVADOR 

Antonio Montalbán trabaja en ‘Fernández-Canivell & De’ll Olmo’, bufete especializado en reclamaciones urbanísticas

01/03/07 MÁLAGA. Antonio Montalbán no es el único funcionario pluriempleado que complementa su trabajo en la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) con otra actividad profesional. ”Al menos ese señor pasa las mañanas en Urbanismo y las tardes en su despacho de abogados. Los hay que ni siquiera diferencian horarios entre su trabajo como funcionarios de la Gerencia y el que desarrollan para intereses privados, en ocasiones, relacionados con la actividad urbanística”, explica una fuente cercana a la GMU a
EL OBSERVADORy asegura que esta situación -que dice afecta a una veintena de funcionarios- supone una “lacra que obliga a una profunda remodelación” de dicho organismo. Unas polémicas obras en la C/ Juan Valera de Pedregalejo (de las que este medio informó el pasado 15 de febrero) han destapado este caso de pluriempleo.

EL de Antonio Montalbán y el despacho de abogados en el que trabaja no es, sin embargo, un caso desconocido. El diario El País ya publicó hace tiempo que “Montalbán es el jefe del registro de solares, en el que se incluyen parcelas que no han sido urbanizadas dos años después de su declaración de ruina. Se trata del paso administrativo previo para su expropiación por parte del consistorio. Este trabajo lo compagina con un despacho profesional, junto a otros dos letrados, que representa a particulares en litigios que mantienen con la Gerencia de Urbanismo, en algunos casos por los precios fijados en procesos expropiatorios”.

LA revista EL OBSERVADOR conoció las actividades de Montalbán porque su nombre juega un papel importante en el caso de unas obras irregulares en la calle Juan Valera (en la barriada malagueña de Pedregalejo) de las que esta revista informó en uno de sus anteriores Envíos de Noticias (15/02/07 Una familia recurre a la Justicia tras permitir Urbanismo una obra irregular, con orden de paralización, que les causó daños en su casa).

EN este caso, semanas antes de que comenzaran las polémicas obras en casa de su vecino, el matrimonio afectado recibió un burofax del abogado Antonio Montalbán en el que les decía que iba a “interponer acciones judiciales” en su contra si no reformaban su terraza “para evitar las vistas que tienen sin derecho” sobre la vivienda de su cliente. El membrete del escrito corresponde al despacho ‘Dell’ Olmo, Fernández-Canivell & Montalbán’, un bufete que se dedica mayormente a pleitear contra el Ayuntamiento de Málaga por conflictos urbanísticos. Fue el mismo matrimonio quien, en una de sus múltiples visitas a la Gerencia de Urbanismo, descubrió que el mismo abogado que les instaba a derruir su terraza trabajaba como funcionario de la misma Gerencia.

EL matrimonio afectado cree que este pluriempleo ha jugado un factor decisivo a la  hora de que la GMU haya desatendido todas sus quejas y argumentos. M. R. J.  y F. M. presentaron informes de arquitectos y de expertos (contratados por ellos) que les daban la razón, interpusieron denuncias, solicitudes, visitaron hasta en 50 ocasiones la GMU… pero todo ha sido inútil. Aún siguen esperando que el edil de Urbanismo, Juan Ramón Casero, les reciba más de un año después de la primera denuncia y seis meses después de pedir una cita a su secretaria. La construcción de su vecino se ha terminado pese a que la propia GMU emitió un primer informe técnico en el que ordenaba “la inmediata suspensión de las obras que no se ajusta a licencia” y “la demolición” de lo construido por “infracción grave”. A este matrimonio no le ha quedado más remedio que recurrir a la lenta vía judicial en lo contencioso-administrativo, asegura a EL OBSERVADOR.

NOTA DE LA REDACCIÓN

EL propietario de la vivienda en la que se realizaron las obras de las que hablan esta noticia y la del pasado día 15 llamó a la redacción de EL OBSERVADOR tras publicarse la primera información. Quería dar su versión de la noticia, aseguraba que tenía documentación que demostraba que se estaban publicando cosas erróneas y pedía reunirse con alguien de la revista. Este medio de comunicación le atendió telefónicamente, le dio la posibilidad de que enviara dicha documentación para estudiarla e incluso quedar un día y que explicara en persona la situación según su versión. Hoy, casi 15 días después, EL OBSERVADOR sigue esperando algo. En vista de que no parece estar interesando y tras esperar un tiempo más que prudencial, este medio de comunicación ha decidido publicar la segunda parte de la historia, que aún estaba pendiente. Con este Envío EL OBSERVADOR da por zanjado el asunto.

PUEDE ver aquí la anterior noticia publicada sobre este caso y otra relacionada con la GMU:
- 15/02/07 Una familia recurre a la Justicia tras permitir Urbanismo una obra irregular, con orden de paralización, que les causó daños en su casa
- 08/02/07 Denuncian a la madre superiora de La Presentación por valerse de su hermana, arquitecta funcionaria en el Ayuntamiento de Málaga, para legalizar las obras de su colegio