25/02/13. Opinión. Que no haya confusiones, que se sepa, que no quepa duda: no hay obligación de pagar a los aparcacoches. Sean gorrillas de barrio, o estén ‘uniformados’ con esos falsos uniformes grises y chalecos fosforecentes, el pago es siempre voluntario. Aunque digan que son legales, que son del Ayuntamiento de Málaga, aunque aporten un ticket o protesten, lo que están pidiendo es un donativo. No se dejen engañar. En ningún caso hay por qué pagar si no se quiere. Este es un recordatorio de EL OBSERVADOR /www.revistaelobservador.com a los conductores de Málaga.

LA distinción entre la figura del gorrilla y la del aparcacoches en Málaga puede llevar a confusión. A saber, los gorrillas son esas personas que como medio de vida se ofrecen para facilitar el aparcamiento en las calles. Sin pedir permiso a nadie, ni llevar ninguna clase de distinción, sin necesidad de dar ticket, piden a cambio de ayudar a estacionar y ‘vigilar’ el coche, una voluntad. Y los conductores, si quieren y pueden, o si les temen, les dan unas monedas. La mayoría tienen sus calles de trabajo, que defienden con probada vehemencia, lo cual ha provocado más de un enfrentamiento. Así, ocurre con los gorrillas lo mismo que con los mendigos a las puertas de las iglesias.

Y después están los llamados aparcacoches legales. Hay cinco colectivos de discapacitados que tienen un convenio con el Ayuntamiento de Málaga, por el cual se les da permiso a pedir un euro a aquellos conductores que aparcan en zonas libres de pago. Pero si no se quiere, no hay porqué pagar. Lo recalcamos: No hay obligación ninguna. Ni de pagar un euro, si lo que se quiere dar es menos, ni de pagar nada, si es que no se desea.

ES conveniente subrayar que lo que se reclama es un donativo. Por más que estos aparcacoches legales pongan un ticket que acaba bajo el limpiaparabrisas, por más que algunos digan que son del Ayuntamiento que es mentira, por más que se enfaden o incluso clamen porque se les está perjudicando e inviten a los conductores a aparcar en otro lugar, tienen exactamente el mismo derecho de cobro que los gorrillas: ninguno. Si se lee con atención el papelito que dan, en alguna parte, en letra muy pequeña para que no se vea bien, se especifica que aquello es un donativo y que es voluntaria la aportación. Mucho menos pueden exigir un euro. No hay ninguna cantidad que darle si no se quiere. No es legal pedirla. Son ilegales. Las aportaciones son voluntarias. Vamos, que se está dando una limosna. Ni más ni menos. Aunque el Ayuntamiento ayude en el engaño de forma indirecta y no consciente, creemos.

PESE a que habrá quien le parezca que esta es una obviedad que no hace falta explicar, la experiencia del día a día demuestra que son muchos los ciudadanos que no son conscientes de que lo que se les presenta como imperativo - con la colocación del ticket bajo el limpiaparabrisas- en realidad no lo es. Y entonces lo ‘legal’ se parece más bien a una sutil herramienta de coacción.

LUEGO, además, nos enteramos de que algunos de estos colectivos no pagan a sus trabajadores, según informaba la periodista Victoria R. Bayona en el diario Málaga Hoy. Lo cual da para preguntarse cómo se controla estos pagos y si hay un registro transparente que pueda ser consultado.