“Es una operación de aniquilamiento de un estado por parte un gobierno enloquecido que tiene el respaldo de EEUU, como hemos podido comprobar esta misma semana con la negativa estadounidense a pedir un alto al fuego para Gaza

OPINIÓN. Compromiso con Andalucía. Por José Antonio Jiménez Ramos
C
oportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz


11/12/23. Opinión. José Antonio Jiménez, docente y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre los derechos humanos: “La vida digna no es una realidad en millones de personas, el derecho de libre circulación se conculca todos los días, 250 millones de niños y niñas no tienen acceso a la educación, el racismo es una realidad galopante...

...que inunda cada día más a todas las sociedades, la aporofobia (miedo al pobre) está instalada en todos los países, sin distinción”.

Derechos humanos, solo para una parte

75 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, un hito en la historia universal. Un antes y un después, 1948, tres años después del final de la II Guerra Mundial, la Asamblea de la Naciones Unidas consiguió la aprobación de esa declaración por parte de 48 países de los 58 que formaban esa Asamblea. 30 años después se avanzó hasta conseguir la obligatoriedad de cumplir esos derechos en todo el universo, se le llamó a ese acuerdo Carta Internacional de los Derechos Humanos. Un año antes, 1977, en plena transición española, España firmó la declaración de los derechos humanos, con algunos matices propios de la situación del estado.


Desde entonces hasta este momento, se puede decir que hay un camino de luces y sombras en el cumplimiento de la mencionada declaración. Las principales luces, sin lugar a dudas, son las que corresponde al mismo hecho de su existencia, desde el minuto uno hay donde fijarse para saber si las personas no son discriminadas en función de su condición, de su libertad en un mundo justo. En base a eso se puede decir que se ha avanzado mucho, eso es cierto. La propia declaración es, en muchos casos, la base de las constituciones de un buen número de países, su cumplimiento permite salvar vidas de manera permanente, los derechos humanos son referencias definitivas en la mayoría de los países para establecer el bienestar de las personas. Hasta ahí las luces, aunque sean tenues.

Las sombras, sin embargo, son demasiadas y en la mayoría de los casos muy oscuras y muy difíciles de soportar. Sin olvidar, en ningún momento al conjunto de personas que ven cómo son maltratados sus derechos humanos, la vida digna no es una realidad en millones de personas, el derecho de libre circulación se conculca todos los días, 250 millones de niños y niñas no tienen acceso a la educación, el racismo es una realidad galopante que inunda cada día más a todas las sociedades, la aporofobia (miedo al pobre) está instalada en todos los países, sin distinción. 108 millones de personas tienen la condición de refugiados.


Este panorama que se puede seguir ampliando de manera permanente, tiene sin embargo un punto de dolor inmenso en este justo momento. Las imágenes sobrecogen por muy poco que sepamos del mundo, la masacre, el exterminio sistemático de una población civil, que está atrapada por todos los lados, más de 17500 gazatíes muertos, de los cuales el 70% son mujeres y niños en una supuesta guerra, porque en realidad lo que existe es una operación de aniquilamiento de un estado por parte un gobierno enloquecido que tiene el respaldo de EEUU, como hemos podido comprobar esta misma semana con la negativa estadounidense a pedir un alto al fuego para Gaza.

Esto no es una sombra, esto es una enmienda a la totalidad de los derechos humanos a la luz de millones de personas que contemplan cómo se produce este crimen de lesa humanidad. António Guterres lo está diciendo de manera clara y contundente: “La ONU avisa que "el mundo está perdiendo el rumbo" en el 75 aniversario de la Declaración Universal de los DDHH. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha avisado de la amenaza cada vez mayor que la desigualdad, el autoritarismo y el conflicto armado representan para los derechos y libertades de la población del planeta”.

Ante ello, es necesario tomar conciencia de la situación, cualquier acción y/o propuesta que vaya encaminada a acabar con esta masacre debe ser apoyada. En especial, debe quedar meridianamente claro que las desavenencias partidarias, como las actuales entre el gobierno progresista y la oposición sobre la situación del estado, no pueden ser razón para no apoyar estas actuaciones, ya sean en la calle, en una ciudad o en el Congreso, o en el Parlamento europeo o en la misma ONU.

La Declaración de los Derechos humanos así lo requiere, nos concierne a todas, no solo a una parte. No hay motivos para lo contrario, de haberlos estamos ante un retroceso en la defensa de la persona, por mucha solidaridad de escaparate que podamos tener y que nos infla nuestros sentimientos más queridos. El amor y la paz en el mundo que pregonamos en estas fechas se van al garete cuando nos ponemos de parte de los que matan, la humanidad está cuestionando nuestras acciones y nuestras palabras.

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