Partidos políticos y asociaciones ultracatólicas han recuperado la ofensiva contra la interrupción voluntaria del embarazo, y no descartan recurrir a los tribunales, ahí tenemos a VOX, PP, Neos, Hazte Oír, etc.”

OPINIÓN. Enredada con Iniciativa. Por María José Torres Gómez
Coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA). Psicóloga sanitaria


13/07/22. Opinión. María José Torres Gómez, técnica de inserción laboral y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre el aborto: “Prohibir el aborto niega a las mujeres el servicio de salud que solo ellas necesitan, así estamos discriminando a las mujeres. Hace que las mujeres sean tomadas como objeto, como máquinas,...

...como cosas que sirven para ser parte del designio reproductivo. Rompe el binomio incluso del derecho compartido de mujeres y hombres como parejas”.

Terrorismo activo en el año 2022

Si nos paramos a mirar la historia, veremos que la ética ha estado dominada por los hombres, reflejan explícita y únicamente el punto de vista y los valores masculinos, la perspectiva masculina se encuentra implícita y se nos presenta como universal y neutra en términos de género, todo esto viene a colación de la última sentencia que ha dictado el tribunal Supremo de EEUU, donde un derecho adquirido por las mujeres estadounidenses hace medio siglo por un precedente sentado en la sentencia del caso Roe contra Wade, que dio en 1973 rango federal a la libertad de las mujeres de interrumpir el embarazo; ha sido borrado un plumazo por  dicho tribunal.

“Los derechos de las mujeres son derechos humanos”. Este eslogan, de la teoría feminista, no sólo expresa la idea de que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, sino también que aquellos aspectos que afectan la vida de las mujeres y son especialmente vulnerables a abusos, también deben protegerse. Este es el caso de los llamados derechos sexuales y reproductivos, que si bien, son compartidos por hombres y mujeres, tienden a proteger un área de la vida de las mujeres en las que éstas, son especialmente vulnerables, dada su biología: su sexualidad y su reproducción. Por tanto, es claro que el aborto es un derecho de las mujeres incuestionable.

Y la penalización es un factor de discriminación y de injusticia de género y en ese sentido violenta el derecho de las mujeres a la igualdad. Prohibir el aborto niega a las mujeres el servicio de salud que solo ellas necesitan, así estamos discriminando a las mujeres. Hace que las mujeres sean tomadas como objeto, como máquinas, como cosas que sirven para ser parte del designio reproductivo. Rompe el binomio incluso del derecho compartido de mujeres y hombres como parejas; unas por ejercer su derecho a desarrollar su propia vida y el otro a cuidar de lo que supuestamente prometió proteger ante un altar o funcionario (eso de en la salud y la enfermedad). Esperemos que no se pongan de moda que los tribunales emitan sentencias vulnerando los derechos de las mujeres.

En España al calor de la sentencia mencionada del Tribunal Supremo de EEUU, sectores ultras, como partidos políticos y asociaciones ultracatólicas, han recuperado la ofensiva contra la interrupción voluntaria del embarazo, y no descartan recurrir a los tribunales, ahí tenemos a VOX, PP, Neos, Hazte Oír, etc.

Estamos ante una amalgama de organizaciones sociales que, además, tienen muy buenas conexiones internacionales, muy bien financiadas por no se sabe quiénes, algunas veces con fondos públicos, con objetivos difusos para radicalizar el discurso generando una idea muy peligrosa del neoliberalismo (fascismo) de principios de la década de los cuarenta del siglo pasado.


En muchos casos en manos de la misma gente.

Ahí tenemos como ejemplo a CitizenGo; una organización norteamericana con amplias ramificaciones por todo el mundo, que comparten fundador con Hazte oír, el señor Ignacio Arsuaga. Con el único objetivo de reproducir el modelo del Tea Party Movement americano, como espacio de desarrollo de una derecha ultranacionalista excluyente, pero con organizaciones europeas. La diferencia de que al menos el Tea Party tiene la base de luchar por la América esclavista e individualista; es decir, la vuelta a los orígenes filosófico-constitucionales de los Estados Unidos.

Todas estas organizaciones utilizan un discurso engañoso encubriéndose en la defensa del derecho a la vida, a la defensa de la familia, cuando en realidad es un discurso anti derecho de las mujeres y de los diferentes colectivos que no responden a su patrón ideológico. A veces, en la mayoría, usando la agresividad penada como criminal en España.

En realidad, lo que buscan es utilizar este discurso como de una nueva ideología de la libertad religiosa para atacar los derechos de las personas cuya sexualidad e identidad y/o expresión de género no son conformes a los principios de estos grupos ultracatólicos, por supuesto basados en la ética y moral patriarcal.

Las organizaciones mencionadas anteriormente se dedican a acosar a las mujeres que deciden libremente interrumpir su embarazo, una situación difícil y compleja que genera un conflicto físico-emocional derivado de la incapacidad para continuar su embarazo, unas veces por dificultades económicas o por su situación laboral que produce inestabilidad en su estado psicológico, y otras por daño físico, ocasionado por complicaciones del embarazo, y también por malformaciones embrionarias y fetales. En todas ellas el aborto es una opción para resolver la grave situación en la que se encuentran.

Para ninguna mujer tomar la decisión de abortar es fácil. Todas acuden a la clínica con una carga emocional muy grande por lo que requiere apoyo profesional antes, durante y después del proceso de aborto, independientemente de la causa que obliga a tomar la decisión de abortar.

No se entiende que el gobierno de España siga teniendo catalogada a este tipo de entes como asociaciones, recibiendo dinero público, cuando han sido denunciadas en múltiples ocasiones por acosar, incluso agrediendo físicamente, a las mujeres que deciden ejercer su derecho a abortar.

No se entiende que se les siga permitiendo a estas asociaciones ultras el acoso tanto a mujeres como profesionales que están realizando su trabajo y no se toma medidas contra ellas.

No se entiende como se puede permitir asociaciones que están en contra de los derechos las mujeres, deberían estar ilegalizadas ya que se dedican a delinquir contra las personas y sus derechos reconocidos legalmente por las leyes que nos damos dentro de nuestras instituciones públicas. Las leyes se cambian en los parlamentos y no por medio del acoso a las gentes: es el hilo que hace que el matiz político se convierta en algo que mucha gente lo entendemos como terrorismo.

Puede leer aquí anteriores artículos de María José Torres.