Mi mamá me dijo que había que tener cuidado con ese haz de luz maldito. Que te borra los contornos como una goma Milan”

OPINIÓN. La importancia de ser idiota
Por Luis Molero. Escribidor y mecánico mental


20/01/23. 
Opinión. El escritor Luis Molero continúa su colaboración semanal en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com con ‘La importancia de ser idiota’, una sección en la que comparte algunos de sus relatos. Molero tiene una Newsletter, ‘Ilusionante’ (AQUÍ), en la que distribuye historias para ayudar a los demás,  es gratis suscribirse. Hoy nos trae ‘Medio Brando y las manos de Lauren Bacall’...

Medio Brando y las manos de Lauren Bacall

El acomodador del Cine Moderno era enano.


Tenía una mirada triste y bella como la de las vacas.

Y la misma cara que Marlon Brando en “Un tranvía llamado Deseo”.

Era como si su rostro se le hubiera quedado pegado encima.

Por cruzarse tanto con la luz del proyector con sus andares de pingüino con botas.

Mi mamá me dijo que había que tener cuidado con ese haz de luz maldito.

Que te borra los contornos como una goma Milan.

Mucho me cuidé yo de tropezarme con él, pero no podía evitar ponerme a hacer sombras con las manos al inicio de la película (una forma primitiva de teatro chino, porque siempre me ha tirado lo oriental).


Y a lo mejor por eso ahora tengo unos dedos largos y finos, y unas manos suaaaaaves.

Que me cuesta decidirme entre si son las de Fu Manchú o las de Lauren Bacall (depende de lo largas que tenga las uñas, claro).

Los niños grandes se mofaban de Brando, pero a mí no me daba ninguna risa.

Lo veía —lo sigo viendo al cerrar los ojos— hermoso y noble.

El enano, el Cine Moderno, las películas del Oeste rodadas en Almería y las de Máscara de Plata contra los vampiros, ¿qué habrá sido de todo eso?

Quizá aún pervivan en algunos recuerdos.

Y en el antiguo solar de aquel cine, plantado ahora de viviendas de protección social, se sigan escuchando en noches de luna y programa doble los gritos de emoción de los

chiquillos en el gallinero y los pasos destartalados del acomodador.