Francisco Montesino, arquitecto: “De la Torre fue antes concejal de Urbanismo, tiene una edad y una mentalidad propia del desarrollismo, parece que no ha salido de los años 70, de hecho lleva en las instituciones desde entonces, no puede pensar de otra forma”

Julián Molina, matemático: “Málaga, aparte de que tenga cosas que te gusten más o menos, no tiene un plan. Un día va a skyline, otro día a turístico, otro a cultural, y el día que les queda a sostenible. Entonces tenemos un pastiche que no se sabe a dónde va o de dónde viene, ni si esto es una ciudad mediterránea”


Jose D. Ruiz Sinoga, geógrafo: “Creo que la oportunidad del bosque urbano en los terrenos de REPSOL no se puede perder por hacer caja. El Ayuntamiento mira para otro sitio, está en un proceso que yo creo que va como pollo sin cabeza en esta política urbanística”

23/06/22. Sociedad. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Que Málaga tiene un problema con su Urbanismo, en mayúscula, con su planeamiento urbanístico o con sus proyectos arquitectónicos, tal y como aseguraba ayer el arquitecto Fernando Ramos (AQUÍ) es algo que salta a la vista, ya que no ha habido ningún proyecto durante los últimos años que haya...

...contado con el respaldo general de la ciudadanía. EL OBSERVADOR ha preguntado al arquitecto Francisco Montesino, al geógrafo José Damián Ruiz Sinoga y al matemático Julián Molina, estos dos últimos profesores de la UMA, su opinión sobre esta realidad, algo que lamentan una amplia mayoría de ciudadanos de Málaga, a la vez que han repasado algunas de las últimas polémicas actuaciones arquitectónicas.


El arquitecto Montesino corrobora que en los últimos proyectos notables en la ciudad “ojalá el problema fuese de diseño”, que tiene su importancia, “pero lo es más cómo responde a nivel urbanístico la ciudad, o las infraestructuras, y antes de todo, las decisiones políticas: qué es lo que quieres hacer con la ciudad. La idea de ciudad, o la no-idea de ciudad que hay en Málaga”.

Montesino pone un ejemplo muy gráfico, “si tienes una casa pequeña, con poca luz, puedes comprarte unos muebles bonito, y distribuirlos para que se diga que no está mal, pero no está bien. Con el diseño puedes maquillar un poco, pero es más importante que el piso sea grande y luminoso”. En el caso de Málaga, partiendo de que el urbanismo “falla, por mucho que tengas a los mejores diseñadores y mejores arquitectos del mundo, no va a mejorar”.


Preguntado por la penúltima polémica, como es el caso del hotel de Moneo, Montesino asegura que no puede “criticar como diseña Moneo, es uno de los mejores arquitectos de su generación en España”. Para este profesional,  el problema viene de antes, “es que urbanísticamente es un mamotreto enorme, es que encima han tirado un edificio de valor, es que encima ha desaparecido una calle histórica como era el pasillo de Atocha, que antes de eso sospechosamente se incendiaron los edificios que había allí… Son aspectos mucho más importantes que el diseño, ojalá sólo se hablase de diseño, porque significaría que todo lo anterior, la idea de ciudad, el plan urbanístico, todo eso estaría bien”.

El arquitecto cree que en este caso también puede haber un cierto interés en que se hable del diseño, “así no se habla del cambio del PGOU, del PEPRI Centro, que se hizo para amoldar este edificio”, refiriéndose a como se cambió la normativa para permitir a la promotora construir, precisamente, ese mamotreto en ese lugar. Y es que cuando se habla del diseño “alguno puede decir, ‘pues a mí me gusta’, y ya se está desviando la atención, cuando lo importante es que se subió la edificabilidad de esa parcela, se aumentó la altura a la que se puede edificar”.


Respecto a la política urbanística del Ayuntamiento, que para Montesino consiste en “cada vez que hay un solar medio grande disponible, intentar la máxima edificabilidad”, lo que se traduce en más dinero, algo que podría venir motivado por las “presiones de los promotores e inversores”, el arquitecto piensa que no tiene visos de cambiar. “Hay un alcalde que sabe que no va a perder la alcaldía, muy personalista, en la figura de Francisco de la Torre, que aparte fue antes concejal de Urbanismo, y que tiene una edad y una mentalidad propia del desarrollismo, que parece que no ha salido de los años 70, de hecho lleva en las instituciones desde entonces, no puede pensar de otra forma”.

Montesino lamenta que en los últimos años no se haya hecho ningún avance urbanístico. “El tema de las bicicletas, por ejemplo, no se ha fomentado nada, lo que se hace son malos carriles bicis solo para cumplir el expediente, pero que no se pueden utilizar. O las supermanzanas como las de otras ciudades, que es agrupar cuatro manzanas normales y hacer peatonales las calles interiores, con eso no se ha conseguido nada”. Entiende que “la ciudad de Málaga está anclada urbanísticamente en los años 70, no veo que haya ningún avance”.

El único cambio que se ha promovido, según el arquitecto, ha sido “en el centro histórico, pero no para bien de los vecinos, porque lo que ha pasado es que se han tenido que ir de la zona, pero es que tampoco se hace nada en los barrios para mejorar la calidad ambiental”.

Julián Molina


Julián Molina, matemático y profesor de la UMA, es uno de los cientos de profesionales destacados que viven en Málaga y tienen criterio propio sobre la ciudad, que hace público en redes y medios. A su modo de ver, entiende que “la proliferación de la construcción de torres de pisos en Málaga indica que la idea de la ciudad está muy alejada de lo que es una ciudad sostenible, y el mejor ejemplo es el de los terrenos de Repsol, cuando tienes una demanda ciudadana de que pongan un bosque urbano y en lugar de eso ponen esas torres”. En este sentido, “aparte de que puedan parecer feas o no, que a mi en general me parecen feas”, el problema es que “las zonas donde las están poniendo no es el mejor lugar para ello”.

Molina se preocupa del cambio climático, y tal y como indica el gradiente térmico en Málaga, “hacia el este hace más fresco y hacia el oeste hace más calor, y eso se intensifica porque los proyectos que hay hacia el oeste tienen una densidad enorme, tienen pocas zonas verdes, no tienen sombra, no plantan árboles, eso aumenta todavía más la diferencia entre el este y el oeste”, en referencia a los terrenos de REPSOL, ubicados en una zona con una de las mayores densidad de población de Europa.


Por eso entiende que “el diseño de la ciudad no está pensado para ir arreglando esos problemas, ni para hacer una ciudad más sostenible, o para hacer una ciudad mejor preparada para el cambio climático que viene”, algo que para él “va mucho más allá de la estética, porque, aparte de todo, a mi muchos de los proyectos que están haciendo me parecen un horror”.

Molina comprendería que quisiesen hacer un skyline propio, “pero es que tampoco lo están ordenando de una forma lógica. Por ejemplo, en Estados Unidos es habitual que tengan el downtown, que es la zona donde están los edificios altos, y tienen una estética acorde. Pero aquí están plantando torres y edificios grandes en zonas que no es consistente, no es acorde”. Para eso deberían haber “planteado un área que se dedicara a oficinas y negocios, en donde si hay edificios altos hubiera un orden”.


En cuanto a otra de las polémicas en activo, el rascacielos del Puerto, para Molina “no tiene nombre. Yo no estoy en contra de que hagan un hotel altísimo en Málaga, pero no lo pongas ahí”. Y es que considera que había otras ubicaciones posible, “si lo quieres poner relativamente cerca del mar lo puedes poner próximo a Torremolinos, donde ya hay otros edificios de altura. Se le plantearon al alcalde otros lugares para poner levantarlo. Donde está puesto no tiene sentido, una torre no es buena ni mala en si misma, dependiendo donde la pongas, y ahí no tiene ningún sentido, ni de ordenación ni estético ni ninguno”.

Por estos motivos Molina cree que “la ciudad, aparte de que tenga cosas que te gusten más o menos, no tiene un plan, un día va a skyline, otro día a turístico, otro a cultural, y el día que les queda a sostenible. Entonces tenemos un pastiche que no se sabe a donde va o de donde viene, ni si esto es una ciudad mediterránea”.

Ruiz Sinoga

Por su parte, el conocido geógrafo y columnista, también profesor de la UMA, José Damián Ruiz Sinoga, considera, coincidiendo con Molina, que con los “rascacielos no estamos inventando nada, y tienen un uso en determinadas situaciones bastante sostenible, la cuestión es donde lo pones”, ya que “cualquier rascacielos tiene un impacto visual de entrada, a partir de ahí ya podemos hablar de si hay impacto paisajístico, impacto cultural…”.



Sinoga diferencia entre los distintos proyectos que hay en curso en la ciudad. “De la misma manera que no tengo opinión en relación al rascacielos que están haciendo en Martiricos, que es un sitio que entiendo que se puede hacer uno. Aunque a mí no me gusta, porque me parece que el valle del Gualdalmedina tiene una perspectiva muy buena con los montes detrás y ahora se verán las torres, y genera un impacto visual negativo, pero me parece que no va más allá, para gustos colores”, asegura respecto a las torres de Martiricos.

Pero el hotel de Moneo “ya es otra cosa, es un parche importante. Yo creo que por el hecho de ser Moneo, pues tiene sus moneadas, y está es una de ellas, yo no le veo nada de especial a ese edificio”.

Por otro lado tenemos el rascacielos del Puerto, “en mitad de la bahía, me parece una barbaridad, lo mires por donde lo mires. Porque estás colocando un rascacielos justo en un sitio para que lo veo todo el mundo, pero es que además tiene un impacto sobre el paisaje cultural incuestionable”.


Respecto a los rascacielos de la zona occidental, Sinoga piensa algo parecido a los de Martiricos, “vamos a ver como queda, es un espacio codiciado, es un espacio caro, es un espacio primera línea de playa, yo entiendo que el Ayuntamiento quiera hacer caja ahí. Vuelvo a decir lo de antes, a lo mejor no me encanta, pero desde el punto de vista urbanístico es una opción”.

Donde si se muestra inflexible es en los terrenos de Repsol, ya que “estamos en una zona de las más densamente pobladas de Europa, si a eso le unimos las circunstancias del clima, que aquí hace mucho calor, con una tasa de no confortabilidad climática muy alta, si le añadimos que tiene una de las ratios más bajas de metros cuadrados de zona verde por habitante, que se tenga la oportunidad, esto es importante, la oportunidad de un espacio que pueda ser una zona verde y que quieran poner también un rascacielos…”, lamenta Sinoga. Y es que “hay otros espacios. Nos pueden gustar más o menos, pero vamos a aceptarlos, pero precisamente ahí, que está rodeado de una densidad de población altísima y unas tasas de no confortabilidad climática yo creo que esa oportunidad no se puede perder por hacer caja. El Ayuntamiento mira para otro sitio, está en otra cosa, y está en un proceso que yo creo que va como pollo sin cabeza en esta política urbanística”.

Para finalizar, el edificio de la Alameda Principal 22 le parece “un pastiche, en la Alameda, una zona de expansión decimonónica, de paseo, no me cuadra, pero a ver que dicen los arquitectos, mi opinión es como la de cualquier malagueño”.