El jueves de la semana pasada personal de la clínica tuvo que llamar a la policía porque una señora no paraba de increpar y acosar a las pacientes

20/10/22. Redacción. Informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. En febrero de este año se aprobó en el Congreso de los Diputados una proposición de ley impulsada por el PSOE que modifica el Código Penal para penalizar el acoso a las mujeres y a los trabajadores de las clínicas en las que se practican interrupciones voluntarias del embarazo, a pesar de...

...la oposición de PP y Vox. Sin embargo, desde la clínica Ginecenter de Málaga nos confirman que los grupos fundamentalistas cristianos siguen acudiendo frente a la clínica con sus pancartas y “todo”, como llevan haciendo desde el año 2014.

Tras la aprobación de la ley, quienes se concentran a las puertas de las clínicas abortivas, y hostiguen o coarten la libertad de las mujeres, podrán ser castigados con una pena de prisión de hasta un año o con trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 80 días, pudiendo ser este tipo de acoso perseguido de oficio, sin necesidad de una denuncia expresa de la mujer que los ha sufrido.

Pero como nos confirman desde la clínica Ginecenter la situación no ha variado mucho. “Seguimos teniendo gente en la puerta. Si que es verdad que desde que salió la ley se ponen en la acera de enfrente, donde el Centro de Arte Contemporáneo (CAC), con sus carteles aunque no se suelen acercar, parece que están menos agresivos”.


“Exceptuando a la señora del otro día”, se corrige, y es que “el jueves pasado nos vimos en la obligación de llamar a la policía, porque había una señora acosando a los pacientes, y diciéndoles cosas, era una persona sola pero en plan acosadora”. Así, las pacientes y los acompañantes que esperaban en la puerta de la clínica “tuvieron que entrar dentro porque no las dejaba”.

Se trata de una mujer de unos 50 años que “es habitual desde hace un par de ellos, y es bastante conflictiva”, por lo que “le dijimos a la policía como iba vestida, porque en cuanto vinieran ella se iba a ir. Entiendo que hubo un seguimiento por parte de la fuerza pública”. Suele decirles “cosas a las pacientes y las acosa, que si qué vas a hacer, que es un asesinato, y cosas así”.

Pero no parece que hayan cambiado mucho las cosas de antes a hora de la Ley. Además de esta señora, “el grupo de siempre se sigue poniendo. Vienen cada dos o tres días”, aunque más calmados. “A veces como llegan después que nosotras y se van antes, si no nos lo dicen las pacientes y no se han mostrado muy agresivos con ellas ni nos enteramos”.


Por suerte llevan varios días más tranquilas que de costumbre, ya que “desde que llamamos a la policía el jueves no hemos vuelto a ver a ninguno”.

En Málaga llevan acosando desde 2014

En septiembre del año 2014 el director médico de la clínica Ginecenter ya explicaba a EL OBSERVADOR (AQUÍ) el acoso que llevaban sufriendo las pacientes de su centro médico por parte de grupos fundamentalistas cristianos, que se manifestaban a las puertas del establecimiento con consignas antiabortistas, comparando las clínicas con crematorios nazis.

En su momento presentó dos denuncias ante los juzgados de guardia, hizo varias llamadas a la Policía Nacional, y dirigió escritos al equipo de Gobierno y a los equipos de la oposición del Ayuntamiento de Málaga, denunciando que las manifestaciones eran cada vez más violentas. “Antes eran concentraciones irregulares, una vez por semana, a diez metros de la puerta”, pero desde hace unos dos meses estas protestas son “diarias, en la misma puerta, ocasionando que a veces impidan la entrada física a pacientes e incluso a nosotros mismos”.


Tres años más tarde la cosa seguía igual (AQUÍ), y el grupo ultracatólico autodenominado Corazón de María continuaba hostigando a la clínica y faltando el respeto y acosando a las mujeres que acuden a ella. Este grupo repartía octavillas a transeúntes y a personas que acudían al centro con imágenes de fetos muertos y supuestas explicaciones científicas que relacionan ciertas enfermedades con la interrupción del embarazo. Según ellos, intentaban “rescatar” a las personas que acudían a practicarse un aborto. En ocasiones anteriores incluso habían llegado a comparar estas clínicas con crematorios nazis.

En noviembre del año pasado una trabajadora social de la clínica aseguraba que, aunque los religiosos estaban más tranquilos que antes de la pandemia, “es verdad que a las pacientes les afecta, muchas vienen con problemas de trasfondo, no es simplemente una elección” (AQUÍ). Además explicaba que los ultras católicos tienen su horario, “vienen siempre los jueves por la tarde en grupo”, y cada cierto tiempo hacen un ‘teatrillo’, como “hace poco que pusieron un altar fuera”.

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