La sentencia del Supremo de 2019 establece la prohibición de que los establecimientos hosteleros monten terrazas adosadas a los edificios, al ser un obstáculo para invidentes, pero el Consistorio no hace nada por evitarlo y renueva las licencias antiguas

Las terrazas de los bares son un problema constante en Málaga. Cuando no abarcan más espacio del legal, lo hacen ocupando una zona que no pueden y no respetan los 1,80 metros de distancia con
las fachadas, mientras el Ayuntamiento mira para otro lado

02/11/22. 
Redacción. Informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. El Ayuntamiento de Málaga sigue sin aplicar en la ciudad la sentencia del Tribunal Supremo de 2019 que dicta que es ilegal que los establecimientos hosteleros tengan mesas y sillas pegadas a las fachadas, es obligatorio dejar 1,80 metros de separación entre sus terrazas y los edificios...


Existe la percepción en la ciudad de que el negocio de la hostelería (tabernas, bares y semejantes) es intocable y puede hacer lo que quiera. Son numerosas las quejas por la ocupación excesiva de la vía pública por parte de terrazas (AQUÍ) o por el excesivo ruido que la propia actividad genera (AQUÍ). Y otro de los problemas que generan lo sufren las personas invidentes o con movilidad reducida, que ven como intentar caminar por algunas calles se convierte en un suplicio, debido a que muchos establecimientos no respetan la ley que marca que las mesas y sillas deben dejar un espacio de 1,8 metros de separación respecto a las fachadas.

Una sentencia del Tribunal Supremo del 2019 dictaminó que está prohibida la instalación de terrazas junto a las fachadas de los edificios al ser un obstáculo para las personas invidentes. Así, el alto tribunal recuerda que la Orden del Ministerio de la Vivienda 561/2010 establece como condición general del itinerario peatonal accesible que “discurrirá siempre de manera colindante o adyacente a la línea de fachada o elemento horizontal que materialice físicamente el límite edificado a nivel del suelo”.

La sentencia establece que la finalidad de este requisito es que “un invidente pueda en su deambular orientarse con la línea de fachada o elemento horizontal que materialice físicamente el límite edificado a nivel del suelo”.


Según el arquitecto Fernando Ramos el problema de la separación de las terrazas “es un tema gordo, a nivel nacional. A la hostelería esto le va a venir como un tiro”. Ramos considera que “el Ayuntamiento ya no da terrazas junto a fachada, difícilmente verás una licencia concedida desde 2019 que esté adosada a fachada. De cara al público no lo presentan como un cambio radical, porque no quieren remover el tema”.

Y es que si bien el consistorio malagueño no da nuevas licencias para terrazas que estén junto a las fachadas, si que mantiene las licencias ya dadas que si ocupan ese espacio. Esto es algo que se podría solucionar en las renovaciones de las licencias de terrazas, tal y como explica Ramos. “La ordenanza obliga a renovar las licencias de terraza anualmente, porque pueden cambiar las circunstancias, la normativa, etc., entonces obliga a que todos los años se de esa licencia, no es como la de apertura de un local. El Ayuntamiento parece que se olvida o no tiene tiempo de renovarlas, o de estudiarlas”.

Y pone un caso en concreto, la licencia de la terraza de La Canasta, en la Plaza de la Constitución (AQUÍ). “La licencia de la Canasta, por ejemplo, era de 2013 y no la han cambiado, si consultas en el geoportal ahora hay una de 2021, ha estado 8 años con la misma licencia. Eso tiene poca explicación y poca justificación”.

EL OBSERVADOR ya informó hace tres años de la moda de instalar terrazas ‘túnel’ en la ciudad (AQUÍ), que privatizan las aceras durante 24 horas al día. Los toldos y paneles de las terrazas se extienden desde las fachadas de los establecimientos hosteleros hasta la calzada para coches, algo que no está permitido.


De hecho los toldos que salen desde las fachadas tienen que recogerse al cierre del establecimiento según figura en la normativa municipal (2018 AQUÍ). Los hosteleros tampoco respetan árboles y monumentos y extienden sus terrazas sobre ellos, lo que está prohibido según la ordenanza –artículo 14, página 8 AQUÍ- como avanzó esta revista.

Además la ordenanza municipal malagueña sobre terrazas también recoge que “para poder autorizar la ocupación con mesas y sillas deberá existir en la acera un paso peatonal libre no inferior a 2 metros, descontada la ocupación. Podrá aumentarse este paso peatonal mínimo en función de que aumente asimismo el flujo peatonal en la zona. Si junto a la acera hubiera calzada, la ocupación con mesas y sillas deberá estar separada al menos 1 metro respecto del bordillo. 2. En todo caso, la ocupación no podrá superar el 50% de la anchura de la acera. 3. La superficie que se autorice para ocupar la vía pública no podrá en ningún caso ser superior al 75% de la superficie del propio establecimiento, excepto cuando así se determine en un Plan de Aprovechamiento”. Precisamente al final de la ordenanza, en la página 16 (AQUÍ), se recoge que “lo dispuesto en los apartados anteriores podrá exceptuarse en las zonas afectadas por un Plan Especial de Aprovechamiento de la vía pública en materia de mesas y sillas”.

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