OPINIÓN. Tribuna Abierta. Por Dolores Cruz
Lectora

21/03/14. Opinión. La lectora Dolores Cruz satiriza en una nueva Tribuna Abierta para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre los titulares culturales de estos últimos días, sobre la “vuelta a casa” de El Greco, que nació en Creta, pero se le considera español porque vivió 37 años en España. Cruz recuerda que Picasso solo vivió 10 años en Málaga, y el resto de su vida (72 años) en Francia.

El Greco vuelve a casa

NO sabe una a qué quedarse. La noticia cultural de la semana ha sido que “El Greco vuelve a casa”. Desde El Público al ABC han logrado coincidir en el titular de la misma noticia: Toledo inauguraba la mayor exposición de la historia sobre el pintor Doménico Theotocópulos, conocido como El Greco. Porque había nacido en Creta. ¿Cómo es que vuelve a casa entonces? Explican los papeles que es que “eligió la capital manchega para desarrollar su obra”. Por eso “vuelve a casa”, porque vivió 37 años en España, así que lógicamente es un pintor español. En Creta no vivió más que los primeros 26 años de su vida, “donde fue un apreciado maestro de iconos de estilo bizantino”. Luego estuvo en Italia, de paso, unos 10 años, donde ese convirtió en un pintor renacentista. Pero fue en España, en Toledo, donde "empezó a ser él mismo", y donde viviría hasta su muerte. Más español, imposible.

PICASSO también volvió “a casa”. “Picasso vuelve a casa” titulaban desde 20 minutos a El País en 2013. La casa, en este caso, era Málaga. Más concretamente el museo que se inauguraba en esta ciudad a su nombre. Picasso vivió 10 años en Málaga, los años más importantes, los primeros. Y sólo luego en Francia unos pocos años más, unos 72 años, los últimos de su vida. Años como de relleno. No como El Greco.

HUBO un tiempo en que todas estas cosas eran más discutibles. Hoy ya no. Picasso es un pintor español, y malagueño además. Se mire como se mire. Y El Greco, español también. O más. O no, Picasso más. Por los mismos motivos uno que otro, pero al revés. Uno por una cosa y el otro por la opuesta.

HACE ya unos años, en 2004, el Museo del Prado organizó una exposición titulada “El retrato español: del Greco a Picasso”. Y el Guggenheim de Nueva York, en 2006, “Pintura española: del Greco a Picasso”, inaugurada por aquella inolvidable pareja, los duques de Lugo: Elena y Marichalar. ¡Qué tiempos! Y ahora el capo Calvo del arte en España ha publicado “La invención del arte español”. En una entrevista con motivo de ello abundaba: “La necesidad a la hora de hacer un orden cronológico (…) está en crisis. La idea de cambiar el relato me parece muy importante, y, en este sentido, exposiciones como Picasso. Tradición y vanguardia o Pintura española de El Greco a Picasso fueron modelos de cambio de relato”.

NI cronología. Ni tiempo. ¡Ni hostias! Bueno, hostias, sí. Para aquellos que pretenden acceder no, como el Greco, a la ciudadanía (para eso hay que saber qué hecho relevante sucedió en 1704 y quién era el pulpo Paul, entre otras cosas), sino a hollar el sagrado solar patrio, por más que sea de paso, un rato, como Picasso ¡Qué se habrán creído estos negros! Ese privilegio está reservado a las grandes fortunasy a los inversores de millones. Poco importa su origen: el dinero no huele. Bienvenidos a la Costa Nostra.

TODO entra en suspensión ante los dígitos de muchos ceros: las leyes, los derechos, la lógica. Hasta el tiempo. En otro titular se hablaba de “El Greco, artista multimedia” y otro lo revelaba como “nuestro contemporáneo”. Ni cronología, ni tiempo. No te digo ya progreso. Eso en España como que no, no afecta. Una vez que entra una en la Galaxia España, digo en la Marca España, lo mismo son siete décadas que una, igual da ocho que 80. La Marca España. Spain marks.

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