OPINIÓN. Tribuna Abierta. Por Ismael Fernández
Investigador y bloguero

25/04/14. Opinión. Por su interés, EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com reproduce una entrada del blog Urbanita del Trabuco, que redacta el investigador Ismael Fernández (ver blog AQUÍ). El texto en cuestión habla sobre radares y autopistas de peaje, motivo de malestar para los usuarios habituales de las vías provinciales.

FERNÁNDEZ recoge a modo de conclusión una serie de propuestas e iniciativas ciudadanas para combatir un modelo de gestión que ha abocado al Estado a la necesidad de rescatar precisamente estas carreteras en Madrid por la situación deficitaria que presentan.

Sobre radares y autopistas

DURANTE el pasado enero fueron instalados dos sistemas de medición de la velocidad mediante radares de tramo en la autovía A-45 en el sentido Antequera-Málaga. Escuchando en la radio a la delegada de tráfico en la provincia, no pude más que dejar escapar una carcajada al comentar ésta que la instalación de los radares se debe a la peligrosidad de dicha autovía. Ciertamente, la sinuosidad de la carretera es notable (la conozco bastante bien por mis viajes Málaga-Villanueva del Trabuco-Málaga) y, de hecho, durante la mayor parte del trazado entre Málaga y Casabermeja, la velocidad máxima es de 80 km/h por la concatenación de curvas más o menos complejas que existe, no en vano la autovía se amolda a los intrincados Montes de Málaga. Sin embargo, dicha responsable de tráfico parece olvidar que ese tramo de autovía fue inaugurado en 1992. Es decir, que hemos estado 22 años usando esta peligrosa carretera sin radares que nos limiten la velocidad en ella. Por supuesto, nada tendrá que ver que se inaugurara a finales de 2011 a autopista de peaje AP-46, que discurre prácticamente paralela a la A-45, que costó 405 millones de euros (ver AQUÍ), que cuesta entre 3,25 y 5 euros el trayecto para los turismos y que, parece ser, no está cumpliendo con las previsiones de vehículos que se preveía circulasen por dicha carretera (ver AQUÍ).

COMO era de esperar, las quejas de los usuarios de vehículos motorizados por la instalación de estos radares no se hicieron esperar. Mucho se escucharía en Málaga y provincia frases como las “¡esto lo ponen para sacarnos más dinero aún!” o “¡si tendrían que poner todas las autovías a 130 por lo menos!”. Con esta entrada pretendo razonar que, desde mi punto de vista, no es necesaria tal indignación.

Imposibilidad de saltarse los radares

EN primer lugar, cabe destacar que no es posible saltarse estos radares ya que nos “cazan” al iniciar y terminar el tramo, por lo que la velocidad a la que hemos realizado dicho tramo es fácilmente calculable. Es decir, no son como los radares fijos que conocemos, en los que podemos frenar momentáneamente para después volver a la velocidad que tuviéramos. Por lo tanto, de tomar esta autovía, el circular a 80 km/h (o algo más debido a la permisividad existente por la propia capacidad de medición de los radares) es obligatorio si no queremos ser multados.

Tramos. Longitud y efectos

LOS tramos controlados para no pasar de 80 km/h son dos (ver AQUÍ): (1) del PK 126 al 128,78 y (2) del PK 134,25 al 140,28. En total, casi 9 km controlados para ir a esa “reducida” velocidad. Si no tuviésemos en cuenta los casi 5,5 km entre ambos tramos, podríamos hablar de unos 14,25 kilómetros controlados. Pues bien, recorriendo esa última distancia a 80 km/h, nos llevaría menos de 11 minutos completarla, mientras que a los razonables 100 km/h nos lleva 8,5 minutos y 7,1 minutos a los poco recomendables 120 km/h. Es decir, que únicamente estaríamos ahorrándonos 2 minutos y medio si nos pasamos 20 km/h y 3 minutos y medio si nos da por ir por esa zona a 120 km/h. ¿De verdad merece la pena tanto enfado por ese tiempo? ¿Es que acaso no podemos permitirnos llegar 3 minutos más tarde a cualquier sitio? ¿A este punto hemos llegado?

QUIZÁ sea bueno, llegados a este punto, en valorar los efectos en una medida que a todos nos es más entendible y clara: el precio. Para el cálculo de lo que cuesta realizar los 14 kilómetros he sacado los datos (generalizados) de ADICAE, AQUÍ, (que los extrae del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía, IDEA). Teniendo en cuenta un coche diésel y un precio de 1,38 euros/litro, tenemos que ahorramos de 0,18 a 0,47 euros si circulamos a 80 km/h en lugar de a 100 – 120 km/h. (un poco más si fuese un coche de gasolina). Podríamos hacer los cálculos si este fuese un tramo por el que circulásemos a diario y en ida y vuelta, para darnos cuenta cuánto nos ahorramos por ir algo más despacio.

Fig. 1: Consumo combustible según velocidad (fuente: ADICAE)

¿Ahorro con la autopista?

DADO que parece claro que colocar estos radares tiene la finalidad de “empujar” a los conductores a utilizar la autopista de peaje AP-46, es interesante estimar si esta autopista nos hace ahorrar tiempo, kilómetros y, si puede ser, dinero (como sus promotores aseguran). Para ello, primero hay que dejar claro que estos parámetros dependerán del punto final de llegada. Dado que la ciudad de Málaga, por su población, será el punto de llegada “normal” para el conductor(a) medio, vamos a hacer unos cálculos sencillos, teniendo como punto de llegada la mitad del tramo de la A-7 entre ambas vías (ver figura 2).

Figura 2: Diferencias de trazado entre A-45 (azul) y AP-46 (gris)

PARA igualar aún más los cálculos, vamos a suponer que queremos llegar justo al punto medio, es decir, que vamos a recorrer los mismos kilómetros por ambas vías (32 km). Vamos a suponer también que por la AP-46 vamos a circular en el 100% de su recorrido a 120 km/h, mientras que por la A-45 lo haremos a una media de 90 km/h (posiblemente, sea en general algo mayor). Esto significa que tardaremos 5 min y 20 segundos más por la A-45, ¡todo un ahorro! Sobre todo para aquellas personas que vengan de vacaciones desde, por ejemplo, Madrid, ya que 5 min dentro de sus 5 horas de viaje significan muchísimo tiempo, faltaría más.

PERO es que además, está el tema del precio que, dados los tiempos que corren, no es nada despreciable. De esta forma tenemos que, por combustible (con las características previamente descritas), tenemos un gasto de casi 1 euro más de gasolina por la AP-46 para ahorrarnos 5 minutos de coche. ¡Y aún hay más! Esos 5 min que te ahorras te cuestan un mínimo de 3,25 euros de peaje, para hacer un total de unos 6 euros por 32 kilómetros, frente a los menos de 2 euros que cuesta ir por la desdichada A-45.

POR último, es verdad que se puede argumentar que la AP-46 estaba más pensada para llegar a las poblaciones de costa, sobre todo en época estival, sin tener que pasar por Málaga capital, algo que descongestionaría el tráfico capitalino y facilitaría el acceso a esos municipios. Bueno, pues creo que, si bien los efectos en el tráfico si pueden ser factibles, no es del todo cierta la segunda aseveración pues sólo se ahorran 3 kilómetros (equivalente a ¿10 minutos?) si los municipios de destino son los de la Costa del Sol Occidental (figura 3), mientras que se hacen 5 kilómetros más si los municipios de destino son los de la Costa del Sol Oriental (figura 4). Si se pretende acceder a las localidades del Valle del Guadalhorce, la ganancia sí resulta más significativa ya que se recorren 6,5 kilómetros menos por la AP-46 (figura 5), lo que, en cualquier caso, extrañamente aconsejará el desembolso económico necesario.

Figura 3. Diferencias ambas vías para Costa del Sol Occidental

Figuras 4. Diferencias ambas vías para Costa del Sol Oriental (derecha)

Figura 5. Diferencia entre ambas vías para Valle del Guadalhorce

Algunas preguntas que quedan en el aire (pero que cualquiera se puede responder)

¿POR qué no se han puesto éste tipo de radares en sentido Córdoba?
Evidentemente, la A-45 es igualmente peligrosa en ambos sentidos (aunque es verdad que se tiende a ir más rápido “hacia abajo”, en dirección Málaga, ya que a los vehículos les cuesta menos tomar velocidad) lo cual hacer pensar que existe cierta necesidad de que, al menos, se pruebe la autopista, para intentar convencer a los usuarios de su utilización.

¿POR qué no se han puesto en la AP-46?
Evidente respuesta, ¿no? No se puede promocionar el uso de una vía instalando en ésta elementos que hagan que ciertos usuarios (los más “veloces”) vayan a dejar de usarla. Aunque, desde el punto de vista del necesario ahorro energético y económico, sea en esta autopista en la cual es más necesario que no se alcancen velocidades que son fácilmente factibles (120 – 140 km/h) por el elevado coste económico y medioambiental que producen.

¿ES viable la AP-46?
Esta es una pregunta para la que hacen falta más datos. Evidentemente, para los usuarios “normales” y los que conocen bien las carreteras malagueñas, no será una vía de uso común. Puede ser más bien una vía de lujo diseñada para el turista, el extranjero y el visitante esporádico que usa el GPS con la opción “el camino más corto” o “el camino más rápido” para desplazarse.

ESPEREMOS que no sea otro caso como los de las autopistas madrileñas que han tenido que ser rescatadas por su insolvencia económica.

Otro modelo es posible

ENTONCES, ¿hemos acertado realizando esta autovía de gran envergadura? Mi opinión es que no, que debimos haber empezado el camino hacia otro modelo de movilidad para la provincia de Málaga. Hemos realizado una autopista que, como hemos visto, no ahorra una cantidad de tiempo significativa y, por el contrario, aumenta el consumo de combustible por permitir una conducción mucho más veloz. También habría que destacar el alto impacto ecológico que haya tenido la construcción de tal plataforma, que no es nada despreciable.

LA apuesta de la provincia debió ser el ferrocarril. Pero no el ferrocarril basado en la alta velocidad y para realizar grandes distancias, sino que resultaría vital una red a nivel regional y provincial que hiciera del transporte público la mejor opción para la movilidad malagueña.

POR otro lado, el problema derivado de la escasez del combustible, al menos a los precios en los que hoy nos encontramos (denominado peak oil o pico del petróleo), no va a dejar de aumentar, por lo que la apuesta estratégica no puede ser la de apostar por el transporte privado. Ante esto, existen ya multitud de iniciativas ciudadanas, como la denominada car sharing o las redes sociales destinadas a compartir coche (ejemplo: http://www.blablacar.es/) que permiten a los usuarios maximizar el ahorro en los desplazamientos.