“En una sociedad desarrollada, el dueño de la vida actualmente es el sistema sanitario en su conjunto, influido éste cada más por los avances tecnológicos y de la ciencia médica”

OPINIÓN. 
Piscos y pegoletes
. Por Enrique Torres Bernier
Profesor del Departamento de Economía Aplicada de la UMA


04/04/24. 
Opinión. El Doctor en Ciencias Económicas y especialista en turismo y ordenación del territorio, Enrique Torres, escribe en su colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la vida: “Todo ello nos conduce a pensar que el hombre, desde que nace y le es concedida la existencia (aunque no se sepa por quien), tiene un juego con la muerte que fluctúa entre la...

...predestinación, la voluntad propia, los conocimientos en medicina y el azar”.

Los dueños de la vida

La vida, nuestro bien más preciado, y que marca nuestro existir, tiene tres dueños principales: Dios, nosotros mismos y los que la administran, es decir, médicos dietistas y el estado del conocimiento de sus disciplinas.

El tema de Dios es harto complicado, ya que nos estamos refiriendo a un ente supremo que creó y administra el mundo y, por tanto, la vida de los seres que en el habitan. Como su existencia no es demostrable estamos ante lo que se llama un acto de fe, una de cuyas consecuencias sería atribuirle a este ser el origen de la vida. Muchas personas “niegan la mayor”, es decir la existencia de Dios, por lo que lo descartan también como creador de nuestras vidas. Las religiones, tanto monoteístas como politeístas, afirman como uno de sus atributos la capacidad de la divinidad de crear la vida y también de administrarla. Ciertamente que resuelve y justifica nuestra presencia en el mundo, sirviendo también de razón para otra serie de temas relacionados con el hombre y su presencia en la Tierra, como la existencia del cielo y el infierno, la resurrección de la carne, la posible reencarnación, etc…


Las personas que niegan la existencia de Dios suelen considerar el origen de la vida en causas biológicas de creación y reproducción, dependiendo su desaparición de ellos mismos y posibles enfermedades o agresiones.

En estos casos el hombre es en buena medida el propietario y administrador de su vida, pudiendo suprimirla por autodestrucción (suicidio), no darle un adecuado mantenimiento (prácticas poco saludables) o el azar (terremotos, desastres natiurales,…). También hay que contar con que alguien nos la “robe”, voluntaria (asesinato) o involuntariamente (accidente).

En una sociedad desarrollada, el dueño de la vida actualmente es el sistema sanitario en su conjunto, influido éste cada más por los avances tecnológicos y de la ciencia médica.

Todo ello nos conduce a pensar que el hombre, desde que nace y le es concedida la existencia (aunque no se sepa por quien), tiene un juego con la muerte que fluctúa entre la predestinación, la voluntad propia, los conocimientos en medicina y el azar.

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