“El consumo abusivo de ropa para cuidar una imagen, está creando la peor imagen colectiva de la humanidad: un planeta en crisis. Por el contrario, el minimalismo está teniendo éxito como camino hacia el bienestar”

OPINIÓN. ECOselección BlogSOStenible. Por Pepe Galindo
Profesor de Lenguajes y Sistemas Informáticos de la UMA


30/06/23. 
Opinión. El profesor de la UMA, Pepe Galindo, comparte en su espacio de colaboración en EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com textos de su web BlogSOStenible. En esta ocasión escribe sobre la industria de la moda: “El impacto en la Naturaleza es tan inmenso que han surgido cientos de campañas, y protestas, así como marcas de moda ética. Sin embargo, es un tema...

...incómodo para muchos, porque les enfrenta a su particular modo de vida superficial y consumista”.

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La moda que contamina y maltrata (no solo) animales

Si compras ropa, eres parte de la industria de la moda. De hecho, la moda no es solo ropa. Son también bolsos, zapatos, todo tipo de complementos (sombreros, cinturones…) e, incluso, Apps para venta de segunda mano (con la excusa de la economía circular).


El impacto en la Naturaleza es tan inmenso que han surgido cientos de campañas, y protestas, así como marcas de moda ética. Sin embargo, es un tema incómodo para muchos, porque les enfrenta a su particular modo de vida superficial y consumista. Cambiar es más fácil cuando se tienen argumentos consistentes. Vamos a resumirlos en OCHO PROBLEMAS y OCHO SOLUCIONES:

  1. Deforestación:
  2. Agua:
    • En cuanto a consumo de agua, los peores tejidos son el algodón y la seda.
    • Fabricar una camiseta de algodón tiene una huella hídrica de unos 2.700 litros de agua.
    • Las marcas no están interesadas en reducir su consumo de agua, porque los clientes no lo demandan.
  3. Contaminación:
    • La contaminación del agua incluye acidificación, eutrofización, toxicidad, y muerte de especies. Perdemos biodiversidad, como se muestra en el IPV 2022.
    • También hay grandes emisiones de GEI (especialmente en el poliéster), generación de residuos peligrosos, alto consumo energético (esp. en los acrílicos, el nailon y el poliéster) y ocupación de territorio (esp. por la lana y el algodón), territorio que podría usarse para cultivar alimentos o para renaturalizar.
    • En este punto tenemos que hablar de nuevo del cuero, porque es una de las industrias más contaminantes y que más agua demandan. El 90% del cuero mundial usa sulfato de cromo para el curtido, un químico altamente tóxico que acaba contaminando el agua del entorno. Aparte, hay que sumar los tintes, los humos de las fábricas, los transportes, etc. La piel de una vaca tiene una huella hídrica de 100.000 litros. Para el medioambiente, sería mejor dejar que las pieles se pudrieran que usarlas en la industria de la moda.
    • La producción de lana también requiere productos químicos (aparte del maltrato animal y otros impactos).
    • Por supuesto, los productos químicos y las condiciones laborales afectan también a la salud de los empleados de estas industrias. En Europa, apenas hay trabajadores europeos en esos puestos. Lo mismo ocurre en los mataderos. Solo trabajan ahí quienes no tienen otras opciones.
    • Los productos químicos se quedan en los tejidos y, al vestirlos, se absorben a través de la piel humana. Por eso, la ropa vieja, más lavada, es más saludable.
    • La ganadería vacuna u ovina (para cuero o lana) es una fuente inmensa de metano, un gas de fuerte efecto invernadero.
    • Las fibras no orgánicas contribuyen a aumentar los problemas ambientales. No es caro ni complicado encontrar ropa de fibras ecológicas, aunque eso no tiene tanta importancia como disminuir radicalmente el número de prendas de nuestro armario.
  4. Otros problemas ambientales (erosión, pérdida de biodiversidad…): Evidentemente todo lo anterior provoca daños colaterales importantes.
    • Las cabras de cachemira en Mongolia, por ejemplo, erosionan el suelo y convierten los pastizales en desierto, según la revista Science. Además, amenazan la biodiversidad local alterando los ecosistemas.
    • Las marcas están creciendo en venta online, con todo el problema que ello genera de transportes, operaciones de blockchain, devoluciones que amplifican los costos y que en muchos casos no vuelven al sistema de venta, emisiones de los data center (la nube no son nubes), exceso de envoltorios (packaging), etc.
    • Cuando las prendas no solo llevan tejidos, el impacto puede ser mucho mayor por la minería, particularmente de las joyas, en cuya cadena está bien demostrado los impactos ambientales y sociales: trabajo forzoso e infantil, blanqueo de dinero, vertidos tóxicos, ataques a la biodiversidad, abuso a trabajadores y violaciones de Derechos Humanos, por comentar algo.
  5. Maltrato animal: El documental Slay cuenta el caso de una mujer que ayudaba a los animales y, un día, se miró al espejo y vio que sus zapatos o su bolso tenían partes de animales.
    • Animales —como zorros o chinchillas— son mantenidos en minúsculas jaulas durante toda su vida, hasta que llega el momento de su sacrificio por gas o electricidad.
    • La industria peletera también se alimenta de animales libres que fueron capturados con trampas, donde mueren indiscriminadamente cualesquiera animales que caigan en ellas. Para más pena, los tramperos olvidan con frecuencia sus trampas.
    • Ciertos complementos de moda se fabrican con piel de fetos de animales.
    • Para conseguir lana barata, a las ovejas se les aplica el mulesing, un doloroso mecanismo para evitar enfermedades. Las ovejas son sacrificadas al llegar a la mitad de su vida.
  6. Machismo/Patriarcado: Un reciente estudio de Carro de Combate, documenta los lavados reputacionales de las empresas de la moda: socialwashing, feminismwashing, pinkwashing… No les interesan los derechos de las mujeres, ni de sus trabajadoras. Lo que quieren es vender más, a personas preocupadas por tales derechos.
    • Ejemplo de esto no es solo el maltrato a trabajadoras en países empobrecidos.
    • Marcas con brechas salariales entre hombres y mujeres.
    • Marcas que no fabrican tallas para cuerpos diversos.
    • Marcas que pagan a influencers de cuerpo normativo y mente superficial.
  7. ¿Reciclar? ¿Para qué? Si nos sigues, sabrás que no somos fans del reciclaje, porque creemos que reciclar se usa más para engañar que como auténtica política circular. El reciclaje solo debe usarse al final de la vida útil de algo; y tras hacer una reducción y reutilización adecuada.
    • La industria de la moda tampoco busca el reciclaje y por eso fabrican productos imposibles de reciclar de forma rentable; y no se preocupan de donde acaban sus productos.
    • La ley tampoco ayuda a poner orden.
    • «Ser circular de forma real implica decrecer la producción», afirma el informe de Carro de Combate.
  8. Consumismo: El consumo abusivo de ropa para cuidar una imagen, está creando la peor imagen colectiva de la humanidad: un planeta en crisis. Por el contrario, el minimalismo está teniendo éxito como camino hacia el bienestar.

La siguiente tabla ordena algunos tejidos según distintos impactos ambientales (fuente: TFM de Ana García Frutos). No se incluye la deforestación, la producción de residuos, ni el maltrato animal.


Soluciones para no contribuir a la moda sucia

  1. Tener tu dinero en un banco ético. Esto es una acción simple que tiene un impacto diario muy importante. Recuerda que las industrias sucias (de moda u otro sector) son financiadas por ciertos bancos. Tal vez, tu dinero está ayudando a financiar esas industrias sin tú saberlo.
  2. Reducir la compra y la tenencia de ropa. El objetivo sería reducir el número de prendas que tenemos, regalando lo que no usamos y minimizando nuestra avaricia (minimalismo).
    • Comprar ropa de segunda mano no es suficiente porque impulsa a que otros compren ropa nueva. Lo que llaman economía circular a veces no es circular.
    • Obviamente, un caso aparte es si usas ropa de segunda mano regalada; pero incluso en ese caso, lo mejor es tomar solo lo que realmente necesitas (como decía Baloo).
  3. Retrasar la compra de ropa y complementos. Esto da muy buenos resultados, porque nos hace ser conscientes de que no necesitamos comprar tanto y de que la ropa puede durarnos más.
  4. Comprar ropa con responsabilidad. Eso significa no solo minimizar la cantidad, sino evitar productos procedentes de los animales, así como tiendas excesivamente baratas o de mala calidad.
    • Las alternativas vegetales existen, son baratas, y menos contaminantes.
    • No existe el concepto de piel ecológica o biodegradable. Hay que estar muy atentos, porque el cuero se cuela en cualquier pequeño detalle. Otra opción es comprar a marcas veganas.
  5. Usar la ropa lo más posible. Si la ropa está muy desgastada, podemos usarla para estar en casa o salir de excursión.
  6. Lavar la ropa lo menos posible. La principal fuente de microplásticos en el mar son las lavadoras (34,8%), por delante de la contaminación procedente del desgaste de los neumáticos (28,3%).
  7. Reducir el planchado, incluso a cero. Además de reducir tu huella ecológica, ahorrarás tiempo y dinero.
  8. Mirar la publicidad y pensar si nos están engañando u ocultando algo. No permitamos que la publicidad sea nuestro segundo cerebro y sustituya al primero. Hay demasiada publicidad falsa y engañosa, que convence en masa a quienes quieren ser convencidos. Hacer una prenda ecológica, no convierte a una empresa en sostenible, cuando el resto de sus productos siguen siendo medioambientalmente desastrosos.

El veganismo no es una religión, sino una tendencia que reduce el sufrimiento de los animales. Es algo más que dejar de comer animales; y lo curioso es que también reduce el impacto ambiental que producimos los humanos.

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